Trabajadores de la acuicultura

En la cota de las 70 000 t

A pesar de la sequía vencieron el plan del año. Aportan más del 40 por ciento del pescado consumido por la población

Emilio del Barrio Menéndez

La cuota de las 70 000 t de captura por los acuicultores cubanos se alcanzó hace apenas breves horas. El parte productivo de anoche lo confirmó. El plan del año ya está vencido.

Excepto en Ciudad de La Habana, Santiago de Cuba y alguna que otra localidad, el pescado que se consume en el país, básicamente proviene de la acuicultura.

Tal volumen, sacado de presas y estanques, representa casi un 17 por ciento de crecimiento en relación con el tonelaje del año anterior.

El cumplimiento del plan de 1998 adquiere ribetes de verdadera victoria, no solo por la cantidad y el crecimiento, sino por las difíciles condiciones que impuso la fuerte sequía a que se vio sometido gran parte del territorio nacional.

Ese fenómeno climatológico impuso aplicar la inteligencia y la voluntad para garantizar dos objetivos: capturar el máximo posible en los embalses que iban bajando sus niveles para impedir que los peces se perdieran y garantizar la obtención de alevines que aseguraran el plan de pesca para 1999, el cual asciende a 80 000 t.

La sequía no solo impuso multiplicar los esfuerzos pesqueros en acuatorios perjudicados, sino, además, obligó a crear condiciones para conservar los grandes volúmenes capturados en poco tiempo: congelación, salado, elaboración. Todo se logró y con muy bajos costos.

Cada uno de los 350 días -hasta ayer- de este año en presas, granjas de cultivo, laboratorios... los hombres y mujeres de la acuicultura libraron fuertes combates productivos para cumplir y crecer con el propósito de elevar su participación en el consumo nacional -anda sobre el 40 por ciento- y avanzar sólidamente en la consecución de los objetivos estratégicos, ir eliminando poco a poco las importaciones de congelados y elevar su participación en las exportaciones.

La acuicultura cubana comenzó este año a irrumpir en el mercado internacional con langosta de agua dulce, anguilas criadas en cautiverio y filetes de tilapia, todos con buenos precios y coyunturas comerciales favorables.

Pero no es solo cantidad, también es eficiencia: los rendimientos en la cría extensiva -presas y micropresas- se pueden calificar de excelentes, más de 250 kilogramos por hectáreas de espejo de agua, una tonelada en el semintensivo y una media de 6,5 toneladas por ha en el intensivo.

Es bueno señalar que dentro de las 70 000 t del país, unas 13 000 corresponden a las pescas de otros organismos productores: MINFAR, MININT, MINAGRI... así como a los anapistas, con grandes potencialidades futuras, y la cría familiar, la cual se va extendiendo.

El objetivo estratégico del desarrollo acuícola -ya se habla de 100 000 t en el 2001- está condicionado por una realidad cada vez más cruda: debido a la sobrepesca y a otros factores, es ya imposible en el mundo aumentar las capturas de peces marinos en la misma proporción en que se incrementa la población y sus necesidades alimentarias. La acuicultura es el camino. No hay otro.

Para finalizar un dato muy ilustrativo: solo las 70 000 t de la acuicultura este año, superan en más de tres veces el total de las pescas en todas las aguas en el año 1958, a saber Golfo de México, plataforma insular y zonas del Caribe.

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