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 Jornada de homenaje a los educadores
Los que no dudaron al decir Sí
Miles de alumnos de los institutos pedagógicos en todo el
país, en mayor número en las provincias habaneras, han asumido el reto de dar clases y
estudiar al mismo tiempo
Vladia Rubio
Se dice y escribe fácil "dieron el paso al frente", suena
a frase hecha. Sin embargo, cuánto de real entrega, de esfuerzos y vocación hay en cada
uno de estos miles que, sin dejar de formarse como profesores, preparan día a día las
clases que impartirán a la mañana siguiente.
También en la
enseñanza primaria, estos estudiantes han asumido responsablemente el papel de profesor.
Es la Brigada Pedagógica Manuel Ascunce Domenech. Actualmente, en
el caso de las provincias habaneras, donde mayor es el déficit de docentes, cuenta con 2
217 jóvenes -546 dando clases en centros internos-, quienes han asumido con todas las de
la ley la responsabilidad de educar, en todos los niveles de enseñanza, sin pedir nada a
cambio.
Estudian en el Instituto Superior Pedagógico (ISP) Enrique José
Varona, y, desde 2do. año están impartiendo clases. La experiencia se repite en todo el
país, pero en menores proporciones. Hace unos cinco cursos, el ISP Félix Varela, de
Villa Clara, fue el pionero en esta avanzada, ubicando a sus estudiantes en difíciles
puntos del Escambray, a este le siguió el Varona, y luego se fueron incorporando los
otros pedagógicos.

Ellas son una representación de los integrantes de
la Brigada Pedagógica que en el municipio Cerro han posibilitado que ningún aula quede
sin maestro.
Según explicó Alfredo Díaz, rector del Pedagógico Varona, este
vínculo estudio-trabajo en nada merma la calidad del egresado pues se han hecho reajustes
organizativos al plan de estudios, y acuden como promedio, en dependencia del año que
cursen, entre una y dos veces a la semana al ISP para recibir sus asignaturas.
Como lo mejor es dejar que cuenten los propios protagonistas, Granma
fue a la secundaria Camilo Cienfuegos, donde se dieron cita integrantes de esta brigada,
que actualmente dan clases en diferentes secundarias del municipio Cerro. Era la primera
vez que todas coincidían, y junto a su tutor, Gerardo García, profesor de Literatura
Latinoamericana del Instituto, y Miriam Núñez, metodóloga de Español del municipio,
brotó el diálogo, espontáneo, auténtico, palabras de gente convencida:
Yanet Torres (estudia 3er año en el Pedagógico. Da clases de
Historia en la ESBU República de Nicaragua): En verdad es difícil porque todavía no
somos profesionales. Tenemos que enfrentarnos a problemas nuevos cada día, dividir el
tiempo entre prepararnos para dar clases cada vez mejores y también para seguir cursando
la carrera. Contamos con el apoyo de los profesores del Instituto y los de la escuela
donde trabajamos, todo eso ayuda mucho porque nosotros todavía no hemos recibido la
asignatura de Metodología, de cómo dar una clase, solo los rudimentos.

A Ibet Frontela, alumna de 4to año de Licenciatura
en Educación Primaria, no le cabía la emoción en el pecho cuando, en esta conversación
con sus niños de 2do. grado oyó a uno contar a la reportera: "A veces me confundo y
le digo mamá".
A pesar de lo difícil, tengo una experiencia muy positiva de todo
esto. Para mí es un honor estar ejerciendo la práctica en la misma secundaria donde yo
estudié; los profesores que allí me apoyan hoy, fueron mis profesores. Sobre todo, se me
hace difícil contribuir a la formación de valores, no tenemos las herramientas
suficientes. El conocimiento está en mis manos, pero darle solución práctica a los
problemas es otra cosa.
Addis Alarcón (3er año. Da clases de Español en la ESBU Antonio
Maceo): Cada profesor tiene su librito y cada grupo escolar tiene el suyo, sus
particularidades. Nos enfrentamos a grupos con muchos estudiantes, algunos con problemas
de conducta, con contenidos que no traen vencidos de la Primaria, y no solo tenemos que
enseñar sobre la lengua materna sino formar valores, educar. Por eso quiero aprovechar
esta posiblidad para hacerle un llamado a los padres, que nos ayuden, que den continuidad
a nuestra labor en la casa.
Sutrayel Falcón (3er año. Da clases de Español en la ESBU Antonio
Maceo): Yo tuve dos alumnas que cometieron fraude, me quedé consternada, en un primer
momento no sabía cómo proceder. Después hablé con ellas sobre la magnitud de lo que
habían hecho y les indiqué que quería hablar con sus padres, las respuestas fueron
"mi papá no pudo venir porque está muy ocupado", "mi mamá está
trabajando". Me preocupa mucho que si a esos padres no les interesa que sus hijos
cometan fraude,¿cómo nosotros vamos a formar valores en ellos?
Ana Iris Merino (3er año. Da clases de Español en la ESBU
República de Nicaragua): También estudié en la escuela donde ahora enseño. Además de
la ayuda que me dan los profesores, los propios niños con sus composiciones me
retroalimentan. Incluso tengo estudiantes que me ponen a prueba, quieren comprobar mis
conocimientos. Y eso es un incentivo más, otro reto.
Venus Caballero (5to año. Da clases de Español en la ESBU Antonio
Maceo): Al profesor, cuando se siente de verdad necesario, le crece el deseo de seguir
enseñando y no dejar las cosas ante la primera dificultad. Yo me siento importante, a mí
me gusta enseñar. En el grupo que tengo, casi la mitad son reingreso (repitentes), se
trata de una zona con problemas, y eso implica esfuerzos extras. Los estudiantes piden
calidad y yo me siento orgullosa de ser su maestra, de oirlos cada vez que les dicen a sus
padres "mira, esa es mi profe".
Gerardo: Los ayudamos sin renunciar al rigor en la docencia. Y
están académicamente bien preparados para sumir la tarea. Además, tienen mucha
vocación, mucha entrega. Solo un inmenso amor lleva a estos muchachos, a veces con casi
la misma edad que sus alumnos, a enfrentarse a un aula.
Hay razones para estar confiados. Nuestros hijos siguen en buenas
manos. Esos que hoy andan frente al pizarrón, llevan, sí, en sus carteras las libretas
de alumnos, pero también una altísima dosis de responsabilidad, de ganas de hacer, de
preparación, y, sobre todo, el concepto de Educar más que instruir. Es el mismo que
guió a sus tantos profesores y que ya ha dado frutos en estos jóvenes integrantes de la
Brigada Pedagógica Manuel Ascunce Domenech, quienes no dudaron al decir sí. |