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 Gestos táctiles de Velázquez Vigil
Toni Piñera
A F. Velázquez Vigil le interesa fundamentalmente el descubrimiento
de la realidad como metamorfosis. El cuadro, la escultura-cerámica, el dibujo, no son, en
su caso, imágenes estáticas. Sugieren hechos que se están produciendo en ese instante
en que las contemplamos...
En su
obra, el espectador resulta atrapado por un universo iconográfico muy personal.
Un variado conjunto de obras del ceramista, pintor, y dibujante
titulado De lo tridimensional a bidimensional, abierto en la casa Guayasamín
(Obrapía, La Habana Vieja), le dará la clave del quehacer artístico de un original
creador, quien en la materia logra incorporar el tiempo, como verdaderamente parece ser:
inseparable del espacio.
Este artista cubano, graduado de la Academia de San Alejandro, en la
especialidad de pintura y dibujo, nos ha regalado una producción muy diversa, pero que
constituye una cerrada unidad, abierta también por esa misma capacidad de
transformación. Y me pregunto si ésta no será, en su acepción más profunda, sinónimo
de creación. Porque la creación no puede ser entendida como un acto único, que deja la
criatura terminada de una vez para siempre.
En el recorrido por la obra del artista en 1998 se podrá apreciar
la obra como un verdadero continuum. Sí, todas las pinturas, objetos cerámicos y dibujos
tienen una existencia propia, condensan por entero el significado de la creación, pero al
mismo tiempo ponen de relieve su profunda identidad. Todas son Velázquez Vigil.
Como pintor, en su más reciente obra, el espectador resulta
atrapado por un universo iconográfico que se desliza entre lo representado reconocible en
el mundo material y lo representado que evoca la fuerza de un espíritu pictoricista que
trasciende los límites de la realidad inmediata. Las representaciones están sujetas a un
orden en el que las figuras aparecen indistintamente como formas simbólicas intensas,
sintéticas y corpóreas definidas sobre un fondo sobrio pero rico en valores.
Aunque hace muchos años que Velázquez Vigil se ha destacado en una
línea muy propia, capaz de manifestarse con singular coherencia en técnicas disímiles,
en esta exposición se consagra definitivamente. En ella se muestra en plena madurez y
originalidad, rebosante de imaginación, totalmente dueño de sus recursos, y lo que es
más importante, lleno de vías de trabajo.
Debe destacarse también el hecho de que su lenguaje, unitario y
particular, posee un amplio registro estilístico, que va desde un barroquismo por el
movimiento y la yuxtaposición de componentes múltiples, hasta formas simples y
sintéticas. Hay que señalar además, en la cerámica, donde indudablemente ha alcanzado
resultados muy altos, su original laboreo en los espacios interiores, que enriquece las
posibilidades expresivas de esta manifestación, sorprende al público y lo obliga a
"meterse" dentro de las piezas.
¿Cuál es el sentido dominante que encontramos en todas sus obras?
El tacto. El creador necesita ante todo tocar. Vamos a tientas por el mundo... El color,
en la pintura de Velázquez Vigil, golpea. Sus objetos cerámicos hieren y nos sorprenden
táctilmente, con tantos saltos de una materia a otra. Si advertimos lo decisivo que puede
ser el tacto conceptualmente percibiremos mejor que de otra manera la fidelidad con que el
artista nos trasmite su experiencia de lo real. Realidad como acto, como suceso. Una
pintura, una cerámica o cualquiera de las diversas experiencias que ha ensayado hasta
ahora, pueden ser concebidas como ensayo de interpretación. El mundo es así, como
Velázquez Vigil nos lo hace ver y tocar. |