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Cuando a Camilo lo
hicieron COMANDANTE"Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza. Siempre fiel a sus órdenes, Camilo Cienfuegos"
PEDRO A. GARCIA
LA NOTICIA la llevó al campamento Suide Reyes, quien la había oído la noche anterior por Radio Rebelde. "Nuestro querido capitán Camilo Cienfuegos ha sido ascendido a Comandante -escribió el entonces teniente Osvaldo Herrera en su Diario el 18 de abril de 1958-, todos los que hemos estado bajo sus órdenes sabemos que se lo ha ganado.
En los llanos del Cauto, Camilo junto a Osvaldo Herrera (a la izquierda) y otros compañeros de su tropa.
"A la vez que es recto oficial para mantener la disciplina, es el afable y cordial compañero (...). Posee un valor y un arrojo que se infiltra en todos sus hombres. Por ello ha llevado a su pelotón a ser uno de los primeros en esta santa cruzada de la libertad que es la Revolución cubana".
El recién ascendido Comandante recibió de los hombres de su tropa tantos abrazos y apretones como si fuera un padre en el nacimiento de su primogénito. Un colaborador se apareció con una lata llena de carne de cordero que los rebeldes cataron de deliciosa. Otro campesino trajo dos latas de yuca con mojo y una de fricasé de puerco. Aparecieron dos pomos grandes llenos de duro frío que sirvieron para el brindis.
Al ponerse el sol, el Señor de la Vanguardia ordenó levantar el campamento. La tropa cruzó en media hora el Cauto. "Caminamos sin apenas parar toda la noche -anotó Osvaldo Herrera-, como a las 5 a.m. del 19 de abril llegamos a las riberas del río Bayamo el cual cruzamos para acampar en un lugar en que la vegetación es muy tupida".
Ese mediodía, Camilo volvió a explicarle a sus compañeros el plan de ataque a Bayamo. "El capitán Camilo Cienfuegos, como algunos de sus hombres le llaman todavía -consignaba Herrera en su Diario-, por no estar realmente acostumbrados a llamarle Comandante, cosa que él por su sencillez de siempre no exige, abrirá fuego con algunos hombres por un flanco".
DELFIN TRAJO EL ASCENSO
En la noche del 20 de abril, se efectuó el ataque a Bayamo. "No pude realizar el plan en toda su totalidad -notificó Camilo a Fidel posteriormente-, (...) Desconozco las bajas del ejército, que custodiaba el lugar. En informes llegados a mí me dicen las bajas fueron numerosas". Según otras fuentes, el enemigo tuvo 18 muertos.
Los rebeldes acamparon en la mañana del siguiente día en Monte El Coco. Allí los alcanzó Delfín, quien siempre les llevaba envíos y mensajes de la Sierra. Esta vez traía por escrito el nombramiento de Camilo como Comandante, suscrito por Fidel y fechado el 16 de abril: "Se nombra jefe del triángulo cuyos vértices son las ciudades de Bayamo, Manzanillo y Victoria de las Tunas, al Comandante Camilo Cienfuegos (...) Queda también bajo su mando el área urbana de las ciudades de Bayamo, Victoria de las Tunas y Manzanillo, debiendo coordinar los abastecimientos y las acciones de sabotaje dentro de los pueblos".
De acuerdo con el documento, Fidel ponía bajo la responsabilidad de Camilo y de su Auditor, Osvaldo Herrera, quien días después sería ascendido a capitán, la organización de la Reforma Agraria y la modificación del régimen de justicia.
En respuesta, el Señor de la Vanguardia escribió al Comandante en Jefe: "En mi poder el ascenso a Comandante del Ejército Revolucionario 26 de Julio; al recibir tan alto honor y responsabilidad he jurado cumplir cabalmente dicho cargo y trabajar hasta el límite de mis fuerzas por acelerar el triunfo de la Revolución. Gracias por darme la oportunidad de servir más a esta dignísima causa, por la cual siempre estaré dispuesto a dar la vida. Gracias por darme la oportunidad de ser más útil a nuestra sufrida Patria".
Y concluía con una aseveración, en la que conceptualizaba el credo de su existencia, como lo demostró en cada una de las tareas que le encomendó Fidel, tanto en la guerra (la invasión a Las Villas, la toma del cuartel de Columbia y la neutralización del intento de golpe militar en enero de 1959) como durante la Revolución en el poder (desarticulación de la intentona sediciosa de Hubert Matos): "Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza. Siempre fiel a sus órdenes, Camilo Cienfuegos".