| NACIONALES |
LA OBRA QUE DEFENDEMOS
HACE HOY treinta y siete años los cubanos, de forma consciente y voluntaria, abrazamos para siempre el socialismo, y mediante un proceso integrador de las fuerzas revolucionarias que habían participado y contribuido al triunfo del Primero de Enero de 1959, fue fundada nuestra vanguardia política, el Partido, que sería encargado desde entonces de encabezar, junto al pueblo, las transformaciones radicales de la naciente Revolución, y la trascendental obra socio-económica del socialismo en Cuba.
Una somera comparación entre el pasado, antes de 1959, y el presente es demostrativa de cuanto ha alcanzado la Revolución en estos años con espíritu revolucionario, sacrificio y firmeza.
Basta recordar que al producirse el derrocamiento de la tiranía batistiana, el 23 por ciento de la población cubana era analfabeta, y casi la mitad de los niños comprendidos en la edad entre seis y catorce años no acudían a la escuela; la mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos era de 60 y la materna de 12,5 por cada diez mil que nacían con vida; el desempleo y subempleo alcanzaban el 30 por ciento de la población en edad activa, y solo tenían derecho a la jubilación el 53 por ciento del total de los trabajadores. Más de cien mil mujeres estaban entregadas a la prostitución como un medio de subsistencia económica; no existían las más elementales normas de libertad, participación democrática y popular del pueblo en las estructuras de gobierno. Cuba era, para los yankis, una especie de burdel y de casino donde la corrupción, el juego y el crimen eran el sello característico de aquella sociedad.
Hoy, lo que para América Latina y otras regiones del mundo es una quimera constituye una realización en Cuba desde hace muchos años, que salta a la vista con solo observar algunos índices sociales: en nuestro país no existen analfabetos, el 99,7 por ciento de los niños entre seis y once años de edad acuden a la escuela, y la nación ocupa el primer lugar en el mundo con el menor número de alumnos por maestros en cualquier nivel de enseñanza; la mortalidad infantil es de 7,2 por cada mil nacidos vivos, la materna es de 2,2 por cada diez mil que nacen con vida; la política de empleo y protección del trabajador abarca a todos por igual sin distingos de raza, sexo o credo, y la totalidad de los trabajadores tienen derecho a la jubilación.
En el país la mujer ocupa el 39 por ciento del total de la fuerza de trabajo, el 58 por ciento de ellas posee educación superior, y el 30 aproximadamente ocupa cargos de dirección a distintas instancias y en todas las esferas.
Por la naturaleza de nuestra sociedad son incompatibles las manifestaciones de corrupción, de crimen organizado, y de juego. En Cuba jamás se ha conocido un solo caso de persona desaparecida en los años de Revolución, y el pueblo ejerce el gobierno en pleno ejercicio democrático y soberano.
El socialismo en Cuba también, como parte de su obra, nos trajo la equidad, la justicia, la dignidad, el patriotismo, la solidaridad, el respeto a la condición humana, la moral, los principios, y las más altas virtudes.
Ningún gobierno ha hecho tanto por los derechos y el bienestar de los niños, ancianos, la mujer, los trabajadores y campesinos como la Revolución en nuestro país.
El socialismo cubano ha demostrado su fuerza y vigor con esas realizaciones incuestionables, a pesar de las innumerables agresiones y del bloqueo imperialista, impuesto por la fuerza durante más de tres décadas y media, cuya afectación económica se calcula en más de sesenta mil millones de dólares. En esas difíciles condiciones la Revolución ha demostrado su capacidad y se ha hecho más invencible; la obra del socialismo se ha vuelto más grande y ejemplificante.
El enemigo conoce sobradamente que la Revolución es fuerte y que no hay brecha en nuestra unidad, forjada en medio de la lucha y de los combates de estos años, en plena identidad con los propósitos comunes y los más preciados anhelos del pueblo. Por eso, no es casualidad alguna que el adversario sostenga una ofensiva permanente y creciente, abierta o encubierta, en el campo de las ideas, la economía, la ciencia, la cultura, el deporte y en otros frentes; por ello no desmaya en la guerra diversionista y sicológica, a través del reforzamiento de las transmisiones de la mal llamada Radio Martí, la continuidad de la televisión del mismo nombre, otros medios y métodos.
A la cabeza de esta larga lucha marchan el Partido y la dirección de la Revolución, seguidas de nuestro pueblo heroico. Avanzamos por la senda socialista a pie firme en todos los órdenes, guiados por nuestro máximo dirigente, el mismo que dirigió victoriosamente la primera gran batalla por el socialismo en Playa Girón, el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Un momento importante para la resistencia y el avance sostenido de los próximos años será la materialización de las decisiones del V Congreso del Partido, realizado en octubre pasado. Precisamente, por estos días, concluyó un amplio proceso de estudio y discusión del informe central, de las conclusiones y las resoluciones resultantes de esa reunión partidista, particularmente, la económica. Este debate en el seno del Partido acompañados de los militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas y los principales dirigentes obreros y administrativos desde la base, ha sido un momento importante y rico en reflexiones, propuestas y acuerdos en el contexto de una verdadera democracia partidista.
Los documentos sometidos al análisis y los debates en el período que antecedió y en el posterior al Congreso han fortalecido más aún la unidad organizativa e ideológica del Partido, enriquecido la preparación política de los dirigentes y militantes. En ese trayecto nuestra vanguardia política ha ampliado su democracia, incrementa sus filas, eleva la preparación de sus dirigentes y militantes, y trabaja resueltamente por el desarrollo económico, político y social del país, al tiempo que perfecciona sus métodos y estilo de trabajo, amplía sus vínculos con las masas, y asume el reto y la necesidad de hacer cada día aún más eficiente la labor ideológica.
La Revolución socialista, proclamada con decisión y orgullo un día como hoy, y defendida con arrojo y sangre pocas horas después en Girón, avanza firme, resuelta, decidida con sus invariables principios y objetivos en alto.
El Partido que nació en ese día histórico para encabezar al pueblo en la realización de las radicales transformaciones, continúa en la vanguardia con firmeza y ejemplaridad en la forja de las conquistas de la Revolución y del socialismo, y en la defensa de los valores alcanzados que son también parte inseparable de su propia obra.