| DEPORTES |
La pelota
Hoy como ayer
JOSE LLANUSA GOBEL
LOS ESTADIOS vuelven a estar llenos. De bote en bote, como suele decirse. Renacen los análisis en las peñas deportivas, hombres y mujeres en las escuelas, universidades, jóvenes y adultos, en todos los centros de trabajo, en las esquinas, en los ómnibus, en los camellos, todos discuten de pelota; que si Ibar, que si Lazo, Omar Luis, Kindelán, Pacheco y Pierre. Es tema para comenzar a hablar de lo que ha vuelto a convertirse en prioritario e importante, haciendo renacer en cada hogar la discusión sobre el qué ver en los canales de televisión, pelota o novela, he ahí el dilema. La pelota se juega en nuestra patria desde 1874 con la presencia activa de luchadores en nuestras Guerras de Independencia y en las luchas de liberación final en la Sierra y el Llano; sin duda es parte de nuestra historia e importante acervo cultural.
La recuperación que ha tenido este deporte se debe a un trabajo minucioso en un terreno fértil y en algo histórico como ha sido tradicionalmente el béisbol. Los compañeros del INDER han laborado intensamente y en amplia consulta con el pueblo hallaron la respuesta, en parte, de algunas cuestiones después de muchas reuniones y discusiones, de tocar puerta a puerta y así llegaron a conclusiones. Todos los organismos de masas y políticos tuvieron que ver con este trabajo, hombres y mujeres del pueblo, nuevos y viejos atletas y se incorporó a todos. El INDER, mediante sus mecanismos, rectificó algunas directivas, movió algunos cuadros y con el pueblo halló, si no toda, parte de la solución a los problemas y dio fórmulas para resolverlos. La mayoría de los periodistas jugaron su papel y participaron con atletas y dirigentes en recorridos por Cuba para ver lo que estaba ocurriendo. Sin duda existía interés nacional y cada cual ofreció soluciones de lo que había que hacer y cómo hacerlo. Nadie puede dudar que "mudarse para el patio" ha dado la respuesta necesaria.
En días pasados se reunieron al llamado del INDER, en una sala del Latino, los peloteros cubanos que dijeron sí a la Revolución cuando ésta les planteó la suspensión del profesionalismo, discutiendo con todos en forma democrática, que si estaban dispuestos a quedarse en Cuba y servir de instructores y activistas, porque el deporte profesional iba a desaparecer por su antagonismo con el deporte formativo que tenía como finalidad el desarrollo cívico y moral de los participantes y el no convertir a los atletas en propiedad de nadie eliminando su explotación, lo que pugnaba con nuestra Revolución. Fue aceptada por todos y dijeron sí al socialismo.
Momento ya histórico, donde la humildad y los sentimientos de aquellos hombres con los que entonces se discutió para ver su disposición, nos hicieron recordar aquellos días y nos llegó de nuevo el criterio de cada uno de ellos, algunos no se veían desde hacía 30 años, no sabían si estaban muertos o vivos, lágrimas, recuerdos y abrazos estuvieron presentes, fue una feliz idea de la dirección del INDER, todos hablaron de Revolución y discutían de lo que podían hacer aquellos que un día escogieron el retiro para "enseñar como maestros o activistas". Al final de la reunión uno de ellos, con lágrimas en los ojos, se acercó a la presidencia y dijo con emoción:
-¡No es fácil, no es fácil!
Hoy todos volverían a decir presente conscientes de lo acertada que fue aquella revolucionaria decisión.
Recuerdo el I Campeonato Nacional después del triunfo de la Revolución, fue el de 1962 y creo que jugaban Habana y Occidentales. Entré con Fidel al estadio, me adelanté para ver cómo estaban las gradas del público, había algo así como la mitad de los que cabían, rápidamente el Comandante me preguntó:
-¿Mucha gente?
-No Comandante. Media grada.
Y de inmediato, él contestó con el optimismo contagioso de siempre.
-¡Entonces está lleno!
Caminamos por el túnel de acceso a los palcos y al ver a Fidel, el público se paró como un resorte y entonces volviéndose me dijo muy bajito:
-¿Extrañas la quiniela Llanusa?, escuché a alguien que ofrecía su alternativa... para la primera del juego, sin pitcher.
Momentos después tenía a todos los periodistas a su alrededor, dijo varias e importantes cosas, entre ellas y como síntesis: Este es el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava.