 ¿Sacarse una espina o enterrar otra?

RAFAEL PEREZ VALDES
Una de las mejores cosas que le pudieran pasar al polo acuático (m)
cubano -¡en sus aspiraciones de acercarse a la altura a la cual alguna vez llegó!-, es
tener a partir del jueves un campeonato nacional tan candente como los últimos.
La competencia, que se realizará hasta el día 30 en Cienfuegos,
pondrá de entrada en el agua para los anfitriones un reto: sacarse una espina clavada en
casa desde 1995, y acabar con la ya extendida espera posterior para llegar a su primera
corona.
Nos parece mejor intentar un breve recuento de lo esbozado...
EL REY NO SE CAYO
Cuando las guaguas iban en 1995 hacia la sede, la provincia favorita
era Cienfuegos, colocada por encima incluso de la poderosa Ciudad de La Habana,
tradicional monarca. No fue así: los anfitriones, con algunos nadadores que mostraron una
velocidad similar a la de las "lanchas torpederas", patinaron antes contra
Matanzas. Ciudad de La Habana, campeón un día previo al cierre, venció incluso a
Cienfuegos por cuatro goles (10-6). No obstante, hubo una gran rivalidad en la lid,
especialmente ante la posibilidad de destronar al eterno rey. Dos Ernestos capitalinos,
Cisnero y García, terminaron, respectivamente, como el más útil y el mejor poste.
EL REY FUE HUMILLADO
En 1996 se vio otra cara de la luna y tuvimos que escribir un primer
párrafo así: Los polistas capitalinos acaban de recibir en su propia casa la gran
humillación de toda su historia, a pesar de ser los históricos campeones... ¡no
estarán en la final del nacional! Llegaron a tener cuatro derrotas, una de ellas por no
presentación. Matanzas venció 9-8 a Cienfuegos en la final, tras dos peleados tiempos
extra. El que ganara llegaba de paso a su primer título... Ese fue calificado como el
campeonato nacional más equilibrado.
EL NUEVO REY SE MANTUVO
Ciudad de La Habana, borrando la mala imagen de un año antes,
llegó a la final del 97 con dos victorias contra Matanzas, el campeón, y su rival por el
oro, ambos con diferencia de un gol: 11-10 y 13-12. Matanzas logró conservar su corona
(10-7) con un triunfo más sólido que el de 1996, tras realizar un magnífico trabajo de
equipo. Ciudad de La Habana fue muy errática en la superioridad numérica: tuvo 13 y
anotó cinco.
El más destacado no estuvo en la final: Carlos Ortega (CFG).
Entonces: ¿será esta vez la hora de Cienfuegos o...? |