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Laguna y Rey entre la novedad y la trova
PEDRO DE LA HOZ
Apostar por un programa de música contemporánea y ganar el favor mayoritario del público define muy bien las cualidades del mexicano Juan Carlos Laguna, figura invitada al 9no. Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana.
La selección del joven guitarrista recorrió partituras del francés Roland Dyens, el español Tomás Marco y el brasileño Egsberto Gismonti; el primero sumamente activo en el repertorio universal más reciente, asimilador de las ganancias de la llamada música del mundo; el segundo, un tanto árido en sus planteamientos, pero con sustancia retadora para cualquier intérprete, y el último, verdadera rara avis en el panorama de la música de su país, a medio camino entre la herencia de Villa Lobos y la arista más estridente de la modernidad.
Laguna posee un bello sonido y despliega un discurso transparente, quizá un poco carente del componente dionisiaco que exigían las obras de Dyens, pero de todos modos convincente.
Sus ejecuciones dejaron abierto el camino para que Rey Guerra, uno de nuestros mejores intérpretes, sentara cátedra con cuatro danzas de Granados y ofreciera al auditorio uno de los mejores regalos del Festival: la reedición de su alianza artística con Silvio Rodríguez, que deslumbró a cubanos y mexicanos hace apenas un mes en La Habana y en el Distrito Federal.
No importó que Silvio se disculpase con la cubanísima frase "mi garganta está hoy en llamas... más que de costumbre", el encuentro íntimo, visceral, con una pequeña, pero contundente selección de canciones, compuestas entre los 60 y los 80, entre las que recicló Días y flores, cautivó por la sinceridad de la poesía y la comunión entre un guitarrista de relieve y un trovador en la cima.
MUCHO DE CUBA Y ESPAÑA ESTA NOCHE
Queda, para hoy, la jornada de premiación, con un recital de la ganadora absoluta, la cubana Rosa María Matos; la interpretación de Nocturnos de Andalucía, una hermosa partitura del español Lorenzo Palomo, presente en La Habana, que será interpretada por el gran Pepe Romero, acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Leo Brouwer, y la ejecución de una obra de este último, Canción de gesta. Esto será en la Sala Avellaneda, a las 9:00 p.m.