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Marta Arjona, la artista que será siempre
MARTA ROJAS
He sentido el deseo, la necesidad, pero me ha faltado el tiempo indispensable para volver a trabajar el barro, para crear, para fotografiar. Son palabras de Marta Arjona, una de las ceramistas y fotógrafas más capaces de su generación de artistas de la plástica cubana.
La artista acaba de celebrar sus 75 años y el Ministerio de Cultura, con su Consejo Nacional de las Artes Plásticas, abrió en su honor una muestra de la cerámica excepcional de Marta Arjona en el Museo de Artes Decorativas, la cual fue inaugurada con la presencia de Abel Prieto, miembro del Buró Político y ministro de Cultura.
El cuidado de los bienes culturales de la nación, interrumpió su labor creativa en el campo artístico personal, el cual puede ser admirado en la muestra.
-Si no conservamos lo que heredamos, no estamos en las mejores condiciones para seguir creciendo en la cultura -expresa la Presidenta del Consejo del Patrimonio Cultural de Cuba.
Graduada en la Escuela San Alejandro, a Marta le agrada decir que fueron sus condiscípulos, entre otros, Roberto Diago, Eugenio Rodríguez, Carmelo González, la arquitecta Olga Santa Cruz de Oviedo (OSCO), paisajista y retratista; Luis Alonso (Plomito), quienes han dejado una obra importante en la pintura y la escultura: uno de los casos cimeros, el de Diago. Sus relaciones más directas las tuvo desde muy joven con René Portocarrero, Amelia Peláez y Mariano Rodríguez, pintores de la Escuela de La Habana, ciudad donde nació y se crió Marta.
El arte lo lleva en la médula desde niña. Mas, sus padres creyeron que sería la música el camino de expresión. La madre le compró un piano que podía serle útil si, como esperaba, estudiaba en la Escuela de Maestras de Kindergarten. Marta Arjona cuenta que un día, imbuida por ese deseo de expresión artística, se interesó en el trabajo del maestro ceramista Rodríguez de la Cruz, en Santiago de las Vegas, y ahí colmó su deseo de modelar con sus manos y de hornear. Obtuvo una beca del Liceum Lawn Tennis Club -una sociedad cultural privada que promovió valores nacionales y trajo a Cuba a distinguidos intelectuales- y estudió en la Escuela de Artes y Oficios de París; luego se integraría allí al taller del profesor Roger Plein durante dos años. Alumna aventajada, realizaría su primera exposición de cerámica en el Instituto Endoplástico de París, y luego en el Liceum, en 1952.
Marta Arjona, como joven de izquierda, integró la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo en la década de los años 50, y al triunfo de la Revolución Cubana, asumió el papel por el que había luchado en el diverso campo de la cultura y el patrimonio del país. Para dar cuerpo legal a su gestión de salvar y conservar el patrimonio cultural en los albores de la Revolución, contó con una nota escrita a mano por el entonces Primer Ministro, el Comandante en Jefe Fidel Castro, dirigida al compañero Pepín Sánchez, custodio de los valores recuperados en las casas abandonadas por sus antiguos dueños. La nota decía: "Pepín: Porcelana, colección China de Jade, muebles de estilo museables, cuadros de pintura, entregar esto a la compañera Marta Arjona. Fidel Castro (su firma) Habana, junio 13, 62". Las obras fueron incorporadas a los museos.
EN CUANTO A LA ARTISTA
¿Pensó que podía seguir con la cerámica?
-Sí, creía que encontraría el tiempo, pero me resultó apasionante el trabajo de conservación patrimonial. En los años 60 ya formaba parte del Consejo Internacional de Museos y la labor se incrementó en este campo. Eran años de fundación que, en las Artes Plásticas tuvieron y tienen, como en otras artes, una benéfica y grande responsabilidad la creación de las Escuelas de Arte de Cubanacán, apoyadas directamente por Fidel. El Museo de Bellas Artes fue un centro receptor y conservador de ella.
UN NUEVO AIRE
-El nuevo impulso lo da la creación del Ministerio de Cultura. Se trata de un momento de cohesión y creación de instituciones culturales, trabajo que fue depurándose. Recuerdo en especial las galerías de arte universal. El monto en metálico del Premio Miguel de Cervantes Saavedra otorgado a Alejo Carpentier, ese excepcional escritor lo donó a la cultura de su Patria.
¿Hasta dónde se extiende la concepción del patrimonio?, le preguntamos a Marta Arjona:
-Es de una gran amplitud. Desde la conservación de los edificios hasta la herrería de un balcón, y la protección de un lienzo patrimonial. Pongamos como ejemplo reciente el sistema de defensa de la bahía de Santiago que comprende El Morro, La Estrella, La Socapa y Cayo Smith, hoy Cayo Granma. El Morro de Santiago figura entre los más relevantes del Caribe, su valor es notable desde la época de los corsarios y piratas hasta el fin del colonialismo español en América, ocurrido en Cuba hace ahora un siglo. Insisto en El Morro de Santiago, porque hace poco tiempo, como miembro del Comité Internacional del Patrimonio Mundial de la UNESCO, Cuba lo propuso y fue proclamado Patrimonio de la Humanidad, al igual que lo habíamos hecho antes, con La Habana Vieja, La Plaza Vieja, el Valle de los Ingenios, y las reservas naturales que integran el patrimonio cubano del archipiélago.
-Me preguntas sobre la artista. Bien, en cuanto a la artista, confieso que experimento alegría cuando alguien se pone en contacto visual con esa parte de mi obra, es humano, pero no tengo de qué arrepentirme en cuanto a elección.