 Un hombre de
pronósticos atrevidos y... capaz de hacerse un harakiri
Es un soñador. Quiere algo
difícil: ganar los Juegos Centro-Caribe. Habla de un
fracaso y de un sueño fenomenal...

RAFAEL PEREZ VALDES
José Vázquez, el entrenador que
tiene en sus manos la batuta de la natación cubana, nos
ha llamado gratamente la atención muchas veces por sus
desacostumbrados pronósticos atrevidos...
José
Vázquez
Y la verdad es que su increíble
osadía ha sido respaldada con haber dado casi siempre en
el blanco. Le aconsejaron que tuviera prudencia, por
ejemplo, cuando habló de medallas cubanas, ¡en
natación...!, en los Juegos Olímpicos de Atlanta-96. Si
usted se concentra un poco seguramente captará en sus
oídos los ecos de las medallas de plata y bronce
logradas en los 100 metros espalda por Rodolfo Falcón y
Neisser Bent.
Se considera un soñador, en buena
parte causante de esos pronósticos, tiene 48 años de
edad, 30 de experiencia como técnico, pues se graduó en
1968, llegó a trabajar al Centro Marcelo Salado en 1977,
comenzó en el Equipo Nacional en 1979, y es su Jefe de
Entrenadores desde 1988. Y una curiosidad: nadó desde
1958 hasta 1963, estableció récords nacionales de 50 y
100 metros en el estilo... ¡espalda!, el mismo de
Falcón y de Neisser, y ganó dos de oro en los I Juegos
Escolares.
Quizás solo le recuerdo en muchos
años un par de disparos fuera de la diana, el más
reciente de ellos en el último Campeonato Mundial,
celebrado durante el primer mes del año en Perth
(Australia), pero de eso también hablará más adelante.
Nos pareció más actual comenzar
con un momento muy difícil y de actualidad: los Juegos
Centroamericanos y del Caribe, a disputarse del 8 al 22
de agosto en Maracaibo.
¡GANAR LOS JUEGOS!
"Vamos a tratar de luchar por
mantener la supremacía obtenida en Ponce-93", nos
dijo con su espíritu guerrero pocas horas después de
regresar tras un entrenamiento en Puerto Rico.
No será fácil por varias razones,
entre ellas que tres nadadoras cubanas (Niuvys Rosales,
Daimara Muñoz y Liudmila Montes de Oca) desertaron del
equipo, y se considera que ello significa cinco medallas
de oro menos.
En Ponce se conquistaron 17
coronas, algo sin precedentes, pero desde hace mucho
tiempo, según publicamos, el cálculo era retener el
liderazgo con menos coronas.
"Ahora estoy con un electrodo
en la cabeza a pesar de lo difícil que pueda ser:
¡ganar los Juegos Centroamericanos."
UN FRACASO Y UN HARAKIRI
Ahora nos pareció interesante
-sedimentados medio año después los sentimientos,
emociones, reflexiones...- preguntarle como ve a
distancia aquella desventura vivida en Perth.
Primero quiso hacer una precisión
antes de entrarle al asunto con la manga al codo:
"Es un fracaso desde el punto
de que no quedamos contentos, principalmente porque
Neisser Bent pudo haber competido mucho mejor. Los demás
estuvieron bien: Johan Fidel bajó sus mejores marcas;
Marcos también; Gunter lo hizo en el relevo."
Y, tras esa precisión, entró en
las enseñanzas del golpe:
"La única conclusión es que
nos salió mal haber participado antes en el Gran Premio
de Italia, durante 12 o 15 días, en momentos en que
debíamos estar desarrollando capacidades. Tuvimos que
aceptarla por problemas económicos. Confiábamos en que
con un parche lo solucionábamos. La enseñanza ha sido
clara: no cambiar la dinámica de entrenar que durante
años nos ha dado buenos resultados. Las estancias largas
no son iguales en Europa que en América. El cansancio
por las competencias, los cambios de ciudad. Yo hubiera
preferido quedarme en Cuba, pese al frío."
No fue lo único malo que ocurrió
en Perth:
"Hubo una especie de
maleficio: los siete medallistas olímpicos que
compitieron en el Gran Premio nadaron mal en el Mundial.
La gente no se recuperó. Independientemente de que
cogieron la forma deportiva 4 ó 5 días antes. Y la
forma en natación dura entre 5 y 6 días."
Y entonces terminó de hacerse un
nuevo harakiri:
"En natación el 80 por ciento
es culpa del entrenador, lo bueno y lo malo es culpa de
él. Hubo un error técnico garrafal. Esta enseñanza nos
ha hecho mejores entrenadores. Los momentos son
inviolables. Yo pudiera, por supuesto, sacar
justificaciones, pero el que lo hace no saca
enseñanzas."
¿UN ORO OLIMPICO?
El final de la charla vuelve a los
caminos lógicos:
"Yo recuerdo que cuando nadie
hablaba de obtener resultados de nivel mundial, Pedro
Hernández, el primer cubano en conseguirlo, y yo
hablábamos de eso. Lo que pasa con los pronósticos es
que los inteligentes los tienen a nivel de la cabeza y no
lo dicen. Yo creo que haberlo dicho ha impulsado a los
nadadores, los ha hecho comprender mejor que tienen una
responsabilidad y posibilidades de lograrlo."
El aval de tantos años, sus
nadadores con medallas olímpicas y mundiales, ha
propiciado también, según nos contó, que le hayan
ofrecido contratos muy bien pagados en el exterior, pero
los ha rechazado "porque estoy convencido de que le
hago falta a la natación cubana".
Y como no puede vivir sin soñar...
"Tengo confianza de que mi
realización más o menos plena como entrenador será en
los Juegos Olímpicos de Sidney-2000: ¡aspiro a mi
primera medalla de oro!"
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