Pastor Batista Valdés
Si Las Tunas confía en un mejor
aprovechamiento de la capacidad real de corte de sus equipos,
es porque con sus modestos "granitos de arena"
hombres como Alberto Mancebo confirman cada vez más el
amplio diapasón del movimiento en pro de la ciencia y la
técnica, capaz de germinar lo mismo en un gran centro de
investigaciones que... en pleno cañaveral.
Y entre esa multitud de "poquitos" pienso en la
linterna o lámpara eléctrica con que este incansable
innovador manatiense se presentó un buen día durante la
pasada zafra.
"Misael Enamorado, nuestro primer secretario del Partido
-relata Mancebo-, me pidió una vez que hiciera algo para
poder arreglar en el propio campo, a medianoche, las
combinadas y demás equipos que sufrieran roturas, sin tener
que esperar a que amaneciera. Me puse a pensar en cómo
resolver ese problema y..."
Algún que otro rato robado al reposo y un poco de esa
imaginación que no envejece con las canas -al contrario- le
permitieron idear esta lámpara con recortería de láminas
de aluminio para su base refractaria, un mango fundido, diez
metros de cable cuyo extremo se conecta a la batería, y un
protector de alambrón para preservar un bombillo que no
lleva socker, sino dos tornillos de sujeción lateral y que
puede ser de 12 o de 24 Volts, según el caso.
¿Sencillo verdad?... Solo que hasta aquel momento (en que el
territorio apelaba a alternativas como la del llamado
"doble turno" para cortar más caña y producir
más azúcar) a nadie se le había "ocurrido la
ocurrencia" de Mancebo.
Generalizada en toda la provincia -según afirma Luis Manuel
Avila, delegado del MINAZ aquí- la muy práctica lámpara no
solo llegó a todos los pelotones de combinadas, sino que es,
de hecho, uno de los resortes que hoy sustenta la noble
intención de explotar nuevamente durante el horario de la
noche las capacidades de corte, alza y tiro existentes en Las
Tunas, a tono con la orientación -y la necesidad- de hacer
una zafra rápida y lo más eficiente posible.
A hombres como Ezequiel Leyva, operador, no le puede quedar
la menor duda sobre las ventajas de esta innovación. Aún
debe tener fresca en su memoria aquella noche cuando
malhumorado ante problemas con el transportador de giro de su
combinada disparó a pie de plantón uno de esos bocadillos
propios del "lenguaje de adultos" imaginando que
tendría que esperar hasta el amanecer...
Solo que minutos después sonreía, mientras el noviero
Orlando Barceló reparaba sin dificultad el equipo, ayudado
por la luz de aquella lámpara que radiante se burlaba del
tiempo y de los contratiempos.