INTERNACIONALES

Nueva estocada de Pinochet


NIDIA DIAZ

Las precarias relaciones cívico-militares en Chile sufrieron ayer una nueva estocada cuando el general Augusto Pinochet decidió postergar hasta el 10 de marzo próximo su salida como jefe del Ejército a pesar de haber convenido con el Ejecutivo la fecha del 26 de enero.
Aunque la decisión está avalada en la Constitución no deja de preocupar a muchos que ven en esta nueva actitud un mensaje de fuerza de Pinochet para aquellos empeñados en someterlo a un juicio político por las violaciones de los derechos humanos cometidas durante su régimen fascista y como medio de descalificarlo moralmente e impedir que asuma como senador vitalicio en un Congreso que mantuvo clausurado durante 17 años.
La reacción no está sobredimensionada si se tiene en cuenta que el propio vicecomandante en jefe del Ejército, general Rafael Villarroel, advirtió que la medida se encuadra en la necesidad de que a Pinochet se le respete.
No es la primera vez que el ex dictador protagoniza este tipo de chantaje, bastaría recordar aquel diciembre de 1990 cuando acuarteló al ejército molesto por las investigaciones que se seguían en torno a las violaciones de los derechos humanos bajo su régimen.
En medio de esta nueva pulseada se produce en el seno de la Cámara Baja el análisis del papel de Pinochet en el proceso de transición a la democracia además de la causa abierta en su contra por el Partido Comunista ante la justicia ordinaria.
La situación se complica en Chile.
Por un lado están Pinochet y las Fuerzas Armadas que se rehúsan a perder la impunidad que se les ha concedido y por el otro están los diversos sectores políticos que dentro y fuera del Parlamento pretenden salvar la honra de la nación impidiendo que aquel ocupe un escaño vitalicio en el Congreso.

 


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