DEPORTES

Estrellas de 1997

De Media Luna a París


OSCAR SANCHEZ

Tal vez, paradójicamente, Daima Beltrán es hoy campeona mundial de judo por una deficiencia del movimiento nacional de la Cultura Física y el Deporte. No le gustaba la educación física, ¿era buena la clase, motivaba a los alumnos? Entonces decidió huir hacia un área especial y conoció el tatami. De esto hace ya 13 años.
Es una muchacha que con 25 años y una corpulenta figura (casi 100 kilogramos de peso) se presenta con una sempiterna sonrisa, gusta de los muñequitos de la matiné infantil -conoce casi la totalidad de esos pequeños personajes al dedillo-, aficionada al cine y le tiene miedo a los pollos.
Pero cuando se pone el judogui es agresiva en el combate y exigente en los entrenamientos, lo cual conforma una personalidad deportiva muy fuerte y temida por sus rivales.
Giraldo Bravo es un nombre que no olvida... "No pudiera, él me inició en mi natal y querida Media Luna, provincia de Granma, y todavía se mantiene al tanto de lo que hago".
También en su memoria está el rechazo de su familia a que se enrolara entre las proyecciones... "Mi mamá no quería, deseaba para mí la carrera de ingeniera; mis tías le decían que era cosa de hombres. El único apoyo lo recibí de mi hermana Denia, que hoy es doctora. Eso ya ha cambiado, ahora me exigen tanto como los entrenadores, aficionados o periodistas".
En el judo encontró la vía para "escapar" del patio de la escuela, y también halló a su compañero en la vida, el subcampeón mundial universitario de 1995, Angel Vladimir Sánchez... "Fue una suerte, y sí, me altero un poco cuando él está compitiendo. Me pasa lo mismo con una gran amiga mía, Legna Verdecia, titular del orbe de 1993. Afuera es más difícil, me pongo tan nerviosa que a veces prefiero ni ver sus combates".
Ha tenido un vertiginoso ascenso. Comenzó en 1985 y en 1986 ya estaba promovida al equipo nacional juvenil. Un año más tarde al conjunto de mayores. 1988 la erigió campeona centrocaribeña; 1989 le dio el oro de los Juegos Juveniles de la Amistad. En 1990 se declaró monarca del planeta entre bisoñas. Perdió dos años por una lesión en el tobillo y regresó en 1993 con el séptimo escaño del Mundial de mayores. Ganó las Universiadas Mundiales de Japón 1995 y salió con bronce de la lid del orbe en el mismo país. Y 1997 le regaló la corona universal.
"Todos son importantes, ya sea un bronce o un oro. Son muchos los esfuerzos para conseguirlos y tengo la impresión de que en ocasiones un tercer lugar no es lo suficientemente valorado. Por supuesto, siempre quiero el primero y me critico más que nadie cuando no sale, pero..."
Confesó ser una muchacha de su casa, aunque vive en el Centro de Entrenamiento Cerro Pelado; también dijo que es muy mimada. "Prefiero la tranquilidad, la lectura policíaca: Agatha Cristhie y Raymond Chandler".
¿1998? "Comenzará con una posible operación de mi rodilla izquierda. Ya venía molestándome mucho, el entrenamiento y el Mundial de París, de octubre pasado, resultaron muy duros por esa razón. Espero estar de vuelta para los Juegos Centroamericanos de Maracaibo, en agosto, y asistir al Mundial por equipos en septiembre, en Holanda".
¿No sería precipitado el regreso? "Que los médicos hagan lo suyo, a mí me toca el resto".
Otra respuesta similar... "La prensa es la que opina, nunca me he considerado maltratada, porque no me toca juzgarla. Siempre seré más fuerte conmigo que cualquier periodista. Ustedes tienen sus responsabilidades y nosotros la nuestra".
Rió, meditó y dudó frente a la pregunta de si habían sido injusta con ella alguna vez. Sin embargo, un rotundo NO salió de su boca.
¿Estela Rodríguez? "Grande entre las grandes. Es una pena no contar con ella ahora. Me obligó a prepararme con más esmero. Sus medallas mundiales y olímpicas siempre me impulsaron, fue una suerte esa rivalidad deportiva".
Lo que más desea: "Ganar unos Juegos Olímpicos".

 


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