CULTURALES

La crítica no es ficción,
pero sí creación


Pedro de la Hoz

La iniciación intelectual de Pablo Rocca tuvo que ver con los avatares de una generación cuya adolescencia transcurrió en plena dictadura militar. Vivió en una especie de país, Uruguay, la antigua "tacita del Plata", la idílica "Suiza de América", a la que se le despojó la memoria cultural, donde apenas sobrevivieron unas pocas editoriales, mediante simulacros y estratagemas que neutralizaron la ansiedad del poder castrense por suprimir a la inteligencia.

Pablo Rocca (Montevideo, 1963), ejerce la crítica en las más importantes publicaciones uruguayas.

Así fue como este crítico e investigador, en Cuba hoy como jurado del Premio Casa 1998, encontró la huella de Marcha, el espléndido semanario que entre 1939 y 1974 latió el ritmo de Uruguay e insertó ese pálpito en la ruta latinoamericana y caribeña.
Su libro sobre la trama cultural de esa publicación, adonde Ernesto Che Guevara envió su esencial ensayo El socialismo y el hombre en Cuba, constituye un aporte inestimable al conocimiento de la realidad uruguaya de este siglo: "Todo nació -comenta Rocca- de la necesidad de reconstruir nuestro pasado y encontrar un asidero para lo que estábamos viviendo".
En ese empeño se inscribe, además, una portentosa obra que comenzó a fraguar con su colega Herbert Raviolo, una Historia de la Literatura uruguaya contemporánea, en cuatro volúmenes.
Pablo ha dedicado también buena parte de su atención a la escritura de Horacio Quiroga. "Podría parecer -explica- un tema recurrente, por lo mucho que se ha rastreado la herencia de este maestro de la narrativa, sobre todo entre los 50 y los 60, pero siempre resulta interesante proponerse una relectura crítica y abordar ángulos inéditos; en ese camino llegué a redescubrir, por ejemplo, artículos poco conocidos de Quiroga, como uno en que analiza el conflicto bélico mundial entre el 14 y el 19, y otro en que reclama el reconocimiento por parte de Argentina, país en el que entonces vivía, a la naciente Unión Soviética".
En Brecha, Rocca publica actualmente colaboraciones que prestigian las páginas culturales del semanario, al igual que en El País Cultural. En ambos casos reivindica un tipo de periodismo que dialoga con el lector sobre la base de estimular su inteligencia y compartir brújulas que indiquen la orientación de la vida literaria de la nación. "Por suerte -apunta- existe un lector que gusta de confrontar la opinión. Pienso que la crítica, como decía Martí, es el ejercicio del criterio y algo más, un instrumento de comunicación y de incitación al debate".
Para quien asistir a Casa como jurado es un sueño cumplido y una vía insustituible para relacionarse con valores del movimiento intelectual latinoamericano, el oficio del crítico no debe confundirse con la ficción, pero sí "es creación; no concibo la labor del crítico y del investigador sin imaginación creadora".

 


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