 Declaraciones para Granma del Ministro del Azúcar
Hacer una zafra cumplidora, rápida, de bajo costo por tonelada, y
cultivar la caña
Se trata ahora de explotar los recursos con eficiencia y
establecer un control sistemático de ese proceso y llevar el cultivo tras el corte
Juan Varela Pérez
LOS ARABOS.-El balance de recursos que se ha establecido en
complejos y unidades productoras garantizará, en lo fundamental, el desarrollo de la
zafra y la atención cañera preferente del cultivo tras el corte.
Llamó
la atención del Ministro la calidad de la caña que ha procesado el Mario Muñoz en sus
comienzos, principio que debe mantenerse en todos los centrales.
Estas precisiones las hizo Ulises Rosales del Toro, miembro del
Buró Político y ministro del Azúcar, en declaraciones a Granma durante un recorrido por
instalaciones fabriles y áreas cañeras del complejo Mario Muñoz Monroy, primero que
abre capacidades en Matanzas.
El titular del MINAZ dialogó ampliamente con obreros del ingenio y
personal de la cosecha -entre ellos Alfredo Velázquez, operador millonario de combinada-
y afirmó que estamos en condiciones que permitirán cambiar radicalmente los bajos
niveles de eficiencia que han caracterizado campañas pasadas y terminar el 30 de abril.
Así, dijo, podremos dedicarnos por entero, con fuerzas y recursos,
a la siembra de primavera, el cultivo, la limpia y demás labores.
Cierto que la zafra aún es joven, pero los centrales en operaciones
reflejan disminuciones en las materias extrañas y moliendas sobre el 80 por ciento, que
estimulan y reconfortan.
Sobre el tema enfatizó que no se puede hacer la zafra a cualquier
costo, no solo porque la producción de azúcar hay que hacerla más eficiente, sino
porque estamos obligados a garantizar el futuro. Y no se trata solo de preservar las
cañas de ciclo largo, sino el sistemático y oportuno beneficio a los retoños (es el
grueso de las cepas que va a corte) para que en las próximas cosechas se disponga de un
volumen superior de arrobas molibles.
Al referirse al plan de siembra de este año, afirmó que era
difícil alcanzar las 27 000 caballerías, dadas las complejidades climáticas y las
propias deficiencias todavía presentes en el sector. No obstante, adelantó, el país
logrará la segunda mayor siembra del período especial.
Reconoció el avance que se observa en la disminución de las
perdidas pero advirtió que no podemos sentirnos satisfechos mientras quede una
caballería por germinar y llamó a respaldar la siembra perfecta a la que convoca todos
los días Ramón Castro.
Sobre el balance de recursos agregó que requiere una excelente
maniobra de los directivos y explotar con eficiencia los recursos mediante el control
permanente de ese proceso y lo fundamental: que todos estén conscientes de la importancia
de hacer una zafra cumplidora, rápida, de bajo costo por tonelada y cultivar la caña.
El Ministro manifestó que en los centrales en producción se viene
defendiendo ese principio pero "aún tenemos inquietudes con la calidad y el
comportamiento de los que se irán sumando a las operaciones".
Indicó que se ha desplegado un gran esfuerzo para elaborar
directivas y restablecer normativas que ayuden a fortalecer la disciplina, el orden y la
organización. Concedió, a la vez, suma importancia a las discusiones colectivas de esos
documentos y orientaciones para que la exigencia se corresponda, de verdad, con
posibilidades y necesidades.
Sin embargo, subrayó, pese a los avances (comprobados en visitas,
controles e inspecciones) no podemos estar satisfechos con los resultados que se observan.
Aunque se avanza en algunos indicadores, debe exigirse más y
aspirar a mucho más, sobre todo, porque los parámetros positivos no se proyectan de
manera pareja en todos los centrales, productores y departamentos.
Es fácil darnos cuenta que donde hay una cohesión más fuerte
entre los trabajadores y donde un dirigente es más eficiente y tiene mayor adiestramiento
en el proceso de administración, se logran mejores resultados.
No se trata solo, enfatizó, de mejorar, de perfeccionar, sino de
cambiar la mentalidad, y eso requiere sin duda una actitud revolucionaria en los
directivos y tenemos administradores y directores muy buenos, de gran consagración al
trabajo, que les prestan mucha atención a las enseñanzas, pero que todavía no se
percatan de la necesidad de violentar los procesos, de aprovechar la capacidad que tiene
nuestro sector para producir cambios efectivos en más corto tiempo.
Somos lentos, añadió finalmente, y debemos, por tanto, hacer un
supremo esfuerzo para sensibilizar a los cuadros que a ellos corresponde la tarea
principal para lograr que la masa trabajadora se ponga en función de ese cambio. |