Reactivos de última generación para diagnóstico de la hepatitis C

Es producido por el Centro de Ingeniería Genética y el de Inmunoensayo

José A. de la Osa
delaosa@ceniai.inf.cu

Un reactivo de "tercera generación" para el diagnóstico de la hepatitis C ha sido extendido a las 67 unidades y bancos de sangre del país donde se pesquisa esta enfermedad, calificada recientemente por la revista médica británica The Lancet, como "el problema de salud pública más grave del mundo".

Cifras de organismos internacionales sitúan en unos 200 millones la cifra de personas contagiadas con este virus, reportado por primera vez hace apenas diez años y para la que no existe aún una vacuna. Los tratamientos son igualmente bastante limitados.

Este virus, considerado mucho más severo que el B (que sí puede ser prevenido por inmunización), tiende a desarrollar hepatitis crónica, alrededor de un 20 por ciento de las cuales evoluciona hacia la cirrosis.

La trasmisión de la hepatitis C es esencialmente sanguínea, por lo que antes de la existencia de pruebas antihepatitis la vía principal de contagio era las transfusiones de sangre. También los toxicómanos que comparten las jeringuillas y el algodón, corren grandes riesgos de enfermar.

Las limitaciones en el pesquisaje radican en el alto costo de cada prueba, entre 3 y 7 dólares.

La producción en Cuba de un kit diagnóstico para la hepatitis C, elaborado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y el Centro de Inmunoensayo, permite en la actualidad la realización de más de un millón de pruebas anualmente, lo que garantiza la seguridad de la sangre que se emplea en transfusiones, y permite estudiar a todos los pacientes sometidos a hemodiálisis, y también el seguimiento a los donantes de sangre positivos, entre otros. El diagnóstico se realiza mediante el equipo SUMA, también cubano.

Desde 1995 se iniciaron en nuestro medio los pesquisajes de la hepatitis C en los bancos de sangre donde cada año se vienen diagnosticando unas 5 000 personas con esta afección.

La licenciada Rosa Lidia Solís, subdirectora de Investigaciones del Centro de Inmunoensayo, comentó a Granma que internacionalmente sólo se reconocen como válidas en estos momentos los estuches de reactivos para el diagnóstico de la hepatitis C que sean de la tercera generación, mucho más sensibles que las precedentes.

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