La crisis en el sudeste asiático

Prevalece la incertidumbre

ARNALDO MUSA

UN día puede presentar mejor aspecto, al siguiente NO tan bueno, al tercero peor. Lo cierto es que tras dos años del comienzo de la crisis económica y financiera en Tailandia y unos 16 meses de su extensión al resto de la región del sudeste asiático, el panorama de esa parte del mayor de los continentes y de zonas más al este se muestra aún incierto.

En este contexto es alentador, incluso para Asia, la ratificación de la comunidad europea de hacer nacer su moneda, el euro, el día primero de enero próximo -aunque éste no circulará oficialmente hasta el 2002-, que intentará ser contendiente del yen y aspira a competir con el dólar norteamericano, que ahora domina el mundo financiero internacional.

Cierto es que en estos días hay más estabilidad en los mercados asiáticos, a lo cual se suma ahora la baja de las tasas de interés. Japón aprobó leyes para sanear su sector bancario y ha reiterado que dará una ayuda de 30 000 millones de dólares al sudeste asiático. El Fondo Monetario Internacional, después de pasar un año pregonando la austeridad, ha cambiado repentinamente de dirección y trata de convencer a los gobiernos a que abran sus bolsillos.

Pero algunos economistas y banqueros advierten que el alza en el crecimiento y los mercados puede tener sus pro y sus contras. El gasto público para el estímulo económico está despilfarrando las valiosas reservas que se necesitan para rescatar a los bancos, según The Wall Street Journal.

"Todo se presenta como optimista a corto plazo, pero lo que me preocupa precisamente es el largo plazo", dijo Desmond Supple, economista de Barclays Capital en Singapur, que testificó sobre la crisis hace dos meses en el Congreso norteamericano. "La impresión de lo que todavía falta por hacer no existe en muchos países", agregó.

Es un argumento difícil de aceptar, en vista del sufrimienrto adicional que implica para las naciones. Millones de personas han perdido sus empleos a raíz de la crisis asiática, lo que a su vez ha aumentado los temores de desnutrición y problemas de salud.

Se ha comprobado que mientras no se ponga coto efectivo a los capitales especulativos, los mercados seguirán siendo veleidosos, sobre todo si los corredores se topan con más informes económicos sombríos.

¿Habrá tocado fondo la crisis?. Algunos dicen que sí, como Bernhard Eschweiler, economista de la región Asia-Pacífico para J.O. Morgan en Singapur. Pero hay una deuda interna y externa que todavía pesan mucho en la región.

La crisis bancaria es enorme. Para que se vea una muestra, la de los años 1981-1985 en Chile tenía el 16% de sus préstamos morosos, es decir, incobrables, e igual porcentaje presentaba la de Japón en 1990. Según datos del Banco Barclays y del Fondo Monetario Internacional, los préstamos morosos, como porcentaje del total, es del 75% en Indonesia, 55% en Tailandia, 50% en Corea del Sur y 35% en Malasia, al citar los países más afectados.

Asimismo, la reestructuración del sistema bancario es lenta y, según análisis recientes de las fuentes anteriores, mas J.P.Morgan y Bridge-Telerate, de las 240 instituciones indonesias, 170 siguen sin cambios, 47 fueron nacionalizadas y 23 cerradas; de las 167 en Corea del Sur 141, están sin cambios, 21 fueron cerradas y cinco nacionalizadas y fusionadas; de las 126 en Malasia, sólo 46 están iguales, fueron cerradas 56, nacionalizadas 13, otras 13 se fusionaron y cuatro compradas por extranjeros; en Tailandia, están sin cambio 28, y 61 se fusionaron.