Divergencias en Cumbre de la UE

El vals del desempleo

ARSENIO RODRIGUEZ

LAS notas que llegaron desde la capital austriaca no fueron precisamente las de cualquiera de los famosísimos vals creados en esta nación europea, sino más bien aque-llas discordantes entre las diferentes posiciones enfrentadas durante la Cumbre de la Unión Europea sobre asuntos medulares de esa organización.

Desde su primera sesión de trabajo, los observadores -e incluso algunos de los protagonistas del encuentro- dieron a conocer diferentes puntos de vista sobre temas tan cruciales como el desempleo que perjudica a unos 18 millones de personas en las naciones comunitarias y la llamada Agenda 2000, documento que fijará el presupuesto de la UE para el septenio 2000-2006.

Evidentemente hubo consenso en crear el llamado Pacto Europeo para el Empleo, cuyas bases fueron planteadas en Luxemburgo el pasado año, y con objetivos que deberán ser "obligatorios y verificables", aunque sin la existencia de sanciones, tal como sucede con el Pacto de Estabilidad, relativo a la disciplina monetaria de los países miembros.

Sin embargo, no sucedió así en cuanto a la necesidad de aprobar la Agenda 2000. Todo indica que la batalla de la financiación seguirá siendo muy dura, sobre todo por las posiciones contrapuestas entre "ricos" y "pobres".

Los principales dirigentes alemanes ya adelantaron su descontento por considerar que aportan demasiado al presupuesto común, un total de 100 000 millones de dólares, mientras que por su parte, España precisó que resistiría cualquier intento de congelar o reducir lo establecido hasta el momento.

A 20 días exactos del lanzamiento del euro, el Palacio Imperial de Viena se convirtió no solo en la sede de una de las últimas gestiones de la presidencia austriaca, sino en el marco donde coincidencias y discrepancias fueron expuestas públicamente por los jefes de Estado y de Gobierno como parte del necesario intercambio por seguir llevando adelante la experiencia comunitaria.

Los problemas presupuestarios deberán seguir discutiéndose, a partir del primero de enero bajo la presidencia alemana, mientras que otra de las urgencias, el desempleo, tendrá un proyecto que aunque no crea empleos, por lo menos servirá de instrumento para tratar de aliviar una de las más pesadas cargas de la Unión Europea.