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Oro a punta de bastón
Pastor Batista Valdés
LAS TUNAS.-Que un equipo gane fortuita o reñidamente un torneo es algo posible en el deporte. Pero cuando la historia se repite año tras año, como sucede con el hockey femenino aquí en Las Tunas, sencillamente no hay casualidad.
Fructifica el rigor del entrenamiento.
Un breve vistazo arroja resultados que impresionan. Primera categoría (f): medalla de plata en 1994 y 1996, oro en 1995, 97 y 98. Juvenil: bronce en 1993 y oro todo el tiempo posterior. Escolares: similar desenvolvimiento, con oro en uno y otro sexos el pasado 1997. Las Tunas, primer lugar nacional en general, tras sumar las tres categorías.
"Lo principal -comenta el comisionado provincial de este deporte, José Manuel Rodríguez- ha sido el trabajo en la base durante estos años, que nos ha permitido tener hoy la llamada escalera deportiva".
A pesar de no contar con técnicos en todos los municipios o de la limitada cantidad de bastones, explica este responsable, que se motiva a los niños desde edades tempranas para incorporarlos a la EIDE.
La provincia lleva varios años compitiendo con juveniles en la primera categoría. Incluso a ese nivel también tomaron parte dos escolares: Yannaris Gamboa y Brizaida Ramos, quien decidió con un elegante gol el juego por la última discusión del oro frente a Cienfuegos.
Hoy por hoy las hermanas Jackeline y Yanelis Drike (líder goleadora y jugadora más técnica del último torneo) no son las únicas tuneras en la selección nacional. Junto a ellas se preparan en la capital Yanelis Agramonte (mejor portera del país), Yadalis Peña y Yohanis Peña.
Tal cosecha no es resultado solo del rigor técnico o la motivación del entrenamiento durante lunes a viernes y los topes de fin de semana. Dentro y fuera del terreno hay resortes humanos que dejan su huella.
Pienso en el entrenador recuperando -junto a los alumnos- un bastón. Me refiero al modo en que permanentemente la familia se vincula con el deporte, asiste al área, alquila un ómnibus para no perderse determinada competencia, pregunta en qué puede ayudar...
Todo eso -como afirma José Manuel Rodríguez-, estimula, compromete y crea bases para plantearse como pronóstico lo que de otro modo ya sería inaceptable hoy: mantener el cetro. No dejar que se enfríe el bastón. No permitir que otro color sustituya el brillo del oro.