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Aniversario 160
El arte ronda al Gran Teatro
TONI PIÑERA
Los fantasmas del arte rondan por estos días el teatro más antiguo, en activo, de toda la América: el Gran Teatro de La Habana (GTH), que hoy 15 de abril cumple 160 años de fundado.
Hoy, el GTH es la sede de colectivos tan importantes como el Ballet Nacional de Cuba, las compañías de Opera y de Zarzuela (del Centro Pro Arte Lírico), el Ballet Español de La Habana, y una orquesta de 70 profesores.
Entre los recuerdos que atesora el hermoso coliseo, abundan las presencias que lo ennoblecen, y se habita de exclamaciones y susurros cuando se pronuncian nombres como los de Fanny Essler, Sarah Bernhardt, José White, Ignacio Cervantes, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Anna Pávlova, Enrico Caruso, Rachmaninov, Lecuona, Roldán...
Frente a la alameda de Isabel II (hoy Paseo del Prado), comenzó la construcción del edificio hacia 1837, en un terreno realengo al norte del que fue Jardín Botánico. Los constructores del teatro, bautizado Tacón, en honor del tristemente célebre gobernador que se hizo cargo de la Isla a partir de 1834, fueron el maestro albañil Antonio Mayo y el maestro carpintero Miguel Nin y Pons.
A pesar de ser una sólida construcción, con una inmensa sala y un escenario de gran capacidad, la sencilla fachada del teatro Tacón no correspondía con su interior. En cuanto a gusto artístico, faltaban en la obra adornos y relieves que hubieran podido hacer del edificio, además de confortable, una joya arquitectónica. Sin embargo, podía rivalizar con los más exclusivos coliseos del Viejo Mundo.
DE CARA AL ARTE
El 18 de febrero de 1838, el coliseo abrió sus puertas, con la celebración de seis grandes bailes de máscaras, que culminaron el 4 de marzo. Pero su verdadera inauguración tuvo lugar el 15 de abril de 1838, con el drama en cinco actos de Germán Delavigne Don Juan de Austria o La vocación, a cargo de la compañía de Gregorio Duclos. Desde entonces y dada la situación geográfica de la Isla, esta fue escala obligada de numerosas e importantes giras artísticas por el Nuevo Mundo en el siglo XIX.
A principios del siglo XX y luego de más de 60 años de ininterrumpida actividad, en sus fachadas e interiores se observaban las huellas del tiempo. Por esos años adquirió el teatro la sociedad del Centro Gallego de La Habana, que restauró y construyó sobre él un edificio con oficinas y dependencias de la sociedad, que es la arquitectura actual.
El 22 de abril de 1915 reabrió sus puertas el Teatro Nacional, nombre que había tomado con la instauración de la república mediatizada, con la Opera Aída, de Verdi. Conocidas figuras volvieron a asomarse en la gran casa: Lucrezia Bori, Ignacio Paderewski, Serguel Rachmaninov, Arturo Rubinstein, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Bola de Nieve, Rita Montaner. Además de que importantes acontecimientos históricos tuvieron lugar allí: la celebración del Primer Congreso Obrero Nacional que diera origen a la CTC, y el Primer Congreso Nacional de Mujeres.
Durante la década de los 50, el teatro fue transformado en cine, porque eso traía más ganancias, y se hicieron demoledoras reformas que afectaron su magnífica acústica. A partir de 1962 resurgió a la vida teatral con el nombre de García Lorca, que hoy se reserva exclusivamente a la sala principal, y donde la historia ha seguido tejiendo innumerables recuerdos del arte cubano e internacional.
Para celebrar el aniversario 160 hoy, a las 8:30 p.m., y luego de cerca de un año de homenajes sobre las tablas, el BNC ha preparado una gala especial que incluye el estreno de otra versión de El sombrero de tres picos, de Marta García, y Majísimo.