Para el diagnóstico de migraña

Un oído médico receptivo

José A. de la Osa
delaosa@ceniai.inf.cu

Ni tomografías ni resonancias magnéticas: el mejor laboratorio clínico que se puede emplear para diagnosticar la migraña, una genuina enfermedad neurológica, es la paciencia, dejar que la persona hable... ¡y el oído receptivo del médico!

En escuchar y comprender al enfermo, subraya el profesor Roberto Reyes Lorente, jefe del Grupo del Sistema de Atención Integral a la Migraña del Hermanos Ameijeiras, se sustentan sobre todo los éxitos alcanzados por ese centro asistencial en el tratamiento de estos pacientes.

Es decisivo, dice, ganarse su confianza, individualizarlos, y conocer las causas que desencadenan la cefalea.

Bien entendido que el dolor de cabeza o cefalea no es sinónimo de migraña. El dolor de cabeza se localiza en todo el cráneo, mientras que la migraña comporta dolor en la mitad de la cabeza, comienza con frecuencia en la pubertad y lo sufren más las mujeres que los hombres.

Una investigación cubana en población escolar demostró que su incidencia es de aproximadamente un 2 por ciento en la infancia y se diagnosticaron niños de cuatro años con padecimiento de migraña.

El especialista indicó que la migraña es una entidad muy bien definida y también estudiada desde el punto de vista neurológico, que le da la investidura de una de las enfermedades que más horas-día laborables cuestan en el mundo, más sufrimientos ofrece al paciente y de las que más disminuye la calidad de vida de los enfermos.

Por ello alertó en la importancia de establecer un buen diagnóstico y clasificación y brindarle al paciente una orientación adecuada.

Además, bajo ningún concepto se debe descuidar la personalidad de los enfermos con relación a la migraña, pues un gran porcentaje presentan la característica de ser ordenados, meticulosos, exigentes sobre todo con ellos mismos, laboriosos, de marcada inteligencia, muy sensibles y trabajadores.

El profesor Reyes comentó que ciertamente el dolor es algo que irrita, desespera, crea una ansiedad extraordinaria, lo que genera una predisposición en el paciente de echarle mano a cualquier medicamento para mitigar el dolor.

Dijo que si la automedicación en general debe ser una práctica abolida, en cuanto a la migraña el exceso de medicamentos produce lo que los científicos califican como "cefalea de rebote". Es decir, un ciclo que consiste en dolor de cabeza-medicamento-dolor de cabeza-medicamento... y el paciente va agotando sus fuerzas sin presentar mejoría.

De ahí la necesidad de acudir a la consulta médica, a fin de poder determinar, en cada paciente, cuál debe ser la conducta a seguir.

Las crisis en estos enfermos se pueden desencadenar por factores ambientales, alimentarios, climáticos, alérgicos e incluso -como me confesó un colega- por el olor que desprende el galán de noche.

pixelb.gif (34 bytes)