 Para el diagnóstico de migraña
Un oído médico receptivo

Ni tomografías ni resonancias magnéticas: el mejor laboratorio
clínico que se puede emplear para diagnosticar la migraña, una genuina enfermedad
neurológica, es la paciencia, dejar que la persona hable... ¡y el oído receptivo del
médico!
En escuchar y comprender al enfermo, subraya el profesor
Roberto Reyes Lorente, jefe del Grupo del Sistema de Atención Integral a la Migraña del
Hermanos Ameijeiras, se sustentan sobre todo los éxitos alcanzados por ese centro
asistencial en el tratamiento de estos pacientes.
Es decisivo, dice, ganarse su confianza, individualizarlos, y
conocer las causas que desencadenan la cefalea.
Bien entendido que el dolor de cabeza o cefalea no es sinónimo de
migraña. El dolor de cabeza se localiza en todo el cráneo, mientras que la
migraña comporta dolor en la mitad de la cabeza, comienza con frecuencia en la
pubertad y lo sufren más las mujeres que los hombres.
Una investigación cubana en población escolar demostró que su
incidencia es de aproximadamente un 2 por ciento en la infancia y se diagnosticaron niños
de cuatro años con padecimiento de migraña.
El especialista indicó que la migraña es una entidad muy bien
definida y también estudiada desde el punto de vista neurológico, que le da la
investidura de una de las enfermedades que más horas-día laborables cuestan en el mundo,
más sufrimientos ofrece al paciente y de las que más disminuye la calidad de vida de los
enfermos.
Por ello alertó en la importancia de establecer un buen
diagnóstico y clasificación y brindarle al paciente una orientación adecuada.
Además, bajo ningún concepto se debe descuidar la
personalidad de los enfermos con relación a la migraña, pues un gran porcentaje
presentan la característica de ser ordenados, meticulosos, exigentes sobre todo con ellos
mismos, laboriosos, de marcada inteligencia, muy sensibles y trabajadores.
El profesor Reyes comentó que ciertamente el dolor es algo que
irrita, desespera, crea una ansiedad extraordinaria, lo que genera una predisposición en
el paciente de echarle mano a cualquier medicamento para mitigar el dolor.
Dijo que si la automedicación en general debe ser una práctica
abolida, en cuanto a la migraña el exceso de medicamentos produce lo que los científicos
califican como "cefalea de rebote". Es decir, un ciclo que consiste en dolor
de cabeza-medicamento-dolor de cabeza-medicamento... y el paciente va agotando sus
fuerzas sin presentar mejoría.
De ahí la necesidad de acudir a la consulta médica, a fin de poder
determinar, en cada paciente, cuál debe ser la conducta a seguir.
Las crisis en estos enfermos se pueden desencadenar por factores
ambientales, alimentarios, climáticos, alérgicos e incluso -como me confesó un colega-
por el olor que desprende el galán de noche. |