 GM Reynaldo Vera en Kalmikia
Tercer tablero de capa y espada

Coto Wong
Casi seis décadas después de que el inmortal José Raúl
Capablanca obtuviera en la Olimpiada de 1939 la medalla de oro como primer tablero, el GM
Reynaldo Vera, traspasó el umbral de los elegidos para agenciarse la presea dorada del
tercer tablero de la recién concluida Olimpiada de Kalmikia.
El premio le llegó para convertirlo en el segundo antillano en
lograr esa condición, luego de rendir la mejor faena en el elenco masculino del patio al
aportar 7 puntos en nueve salidas al tablero lo que se traduce en 5 partidas ganadas y
cuatro tablas.
Merecido el título en un certamen donde se alistaron los mejores
exponentes del mundo del ajedrez actual y que contó con la presencia de 96 equipos
varoniles y más de 70 femeninos, donde la influencia de la antigua poderosa escuela
soviética, sobre todo en el sector masculino, estuvo presente en varias de esas
formaciones y en sus estrategias de juego.
Subtitular nacional durante algunos años y campéon cubano de 1997,
Vera ha sido una pieza importante en los equipos olímpicos de los últimos años, hecho
que en esta oportunidad le permitió una de las actuaciones más relevantes en su vida de
ajedrecista.
La labor del GM yumurino irremediablemente pasará a la memoria
histórica del deporte en Cuba, pero es también loable destacar los desempeños de la
primera GM iberoamericana Vivian Ramón al frente del elenco femenino, quien se mantuvo
dando lo mejor de sí en todo el evento (7 puntos de 13 posibles), y del MI Juan Borges,
suplente que sumó 6 unidades en 9 enfrentamientos y concluyó a medio punto de la norma
de GM.
La Olimpiada de Kalmikia representó para Cuba la más completa
presentación de los países de Iberoamérica en la justa al computar los varones 24
puntos válidos para el lugar 29 y el puesto 28 con 20,5 las hembras, aunque estos
resultados distan mucho a los alcanzados en la cita de Ereván, Armenia, dos años atrás
cuando las féminas concluyeron en el 17 y los hombres en el 21. |