Comienza la zafra por el Habana Libre

Por segundo año sucesivo el central de Caimito asume la responsabilidad de iniciar la producción azucarera

Juan Varela Pérez

El central Habana Libre asume de nuevo otra alta responsabilidad. Sus trabajadores iniciarán una zafra de la cual mucho se espera por sus arrancadas puntuales, disciplina tecnológica y organizativa, calidad en todo el sistema y moliendas-promedio del 80 por ciento, nunca menos.

También el pasado año, justamente el 24 de noviembre, ese colectivo insignia de La Habana, puso en marcha en el país las operaciones fabriles.

Para probar lo que dicen, Pedro Gordillo muestra las condiciones en que se encuentran los hornos de su área, ya listos.

Entonces, como ahora, hubo esmerada preparación y se crearon condiciones agroindustriales para una campaña rápida y eficiente. Pero apenas habían transcurrido 72 horas cuando apareció la lluvia. Esta se repitió cada tres o cuatro días hasta el cierre de marzo, período en que los pluviómetros registraron 645 mm. Sucedió algo no frecuente allí: exceso de materias extrañas, pérdida de calidad en la caña procesada y mucha inestabilidad en el abasto.

Eso creó en nosotros -recuerda Pedro Gordillo, mecánico de calderas, con 32 años en el Habana Libre- un sentimiento de impotencia. De poco valió el esfuerzo hecho en la fábrica. El rendimiento no subía y lo peor, veíamos alejarse el cumplimiento, algo familiar para todos.

Lo sucedido (no haber llegado al plan ni estar en la vanguardia) es una herida abierta que esperan sanar en la zafra a punto de comenzar.

El batey se transforma. También la industria. El optimismo renace ante la posibilidad de terminar las reparaciones con adelanto, probar la maquinaria integralmente el 20 y el 25 ó 26 recibir caña en el basculador tras el visto bueno de la inspección.

Los ingenieros Carlos Carvajal, el director, y Guillermo Pérez, administrador, se sienten doblemente comprometidos, pues son impulsores de la emulación por el cero tiempo perdido, que involucrará a todos los centrales del país.

Aunque el Habana Libre no pudo integrar la relación de los más eficientes e incluirse en el grupo de los que menos les costó la tonelada de azúcar fue, en cambio, el segundo del país en el aprovechamiento de las capacidades, con el 79 por ciento.

La eliminación de la quema de caña -allí predomina el corte manual- es un desafío que todos quieren enfrentar y vencer definitivamente "porque mucha falta nos hace que toda la caña sea verde", señala Angel Rodríguez, quien tiene el privilegio de ver, en primer plano, todo lo que entra al tándem.

Por eso quieren ser más que puntuales en la arrancada y ganarle tiempo al tiempo.

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