INTERNACIONALES

En Miami

Dos artículos del
Nuevo Herald


NICANOR LEON COTAYO

Dos artículos que aparecieron el martes último en un periódico de Miami, El Nuevo Herald, coincidieron en apuntar que desde hace muchos años los procesos electorales que se realizan allí y en el estado de la Florida han sido invadidos por la corrupción.

El tema gira alrededor de los comicios que tuvieron lugar en noviembre pasado, con el objetivo de elegir un nuevo alcalde de la ciudad, pero que fueron declarados nulos, por el juez Thomas Wilson, debido a que hubo fraude masivo.

Uno de los artículos es firmado por Peter R. Bernal, y se titula Miami con la cara sucia, donde el autor afirma que en los muchos años que llevan reportando procesos electorales nunca se habían sentido tan abrumados por los acontecimientos.

Según Bernal, el antes mencionado escándalo es solo un tibio ejemplo de lo que ha sucedido en ese campo a lo largo de la historia de Estados Unidos, y otros observadores avalan su criterio al recordar el caso de los turbios y ruidosos manejos financieros que rodearon a las elecciones generales de 1996.

El periodista agrega que el sistema electoral de Miami ha sido vulnerado "prácticamente por todo el mundo y por muchos años", y en las últimas décadas, además, "hemos tenido de todo" en el desempeño administrativo del municipio, incluido el recibo de dinero ilícito para dar facilidades en suministros vinculados a la salud pública.

El otro artículo dado a conocer el martes por el Nuevo Herald está firmado por Joe Crankshaw, y se titula Vieja Historia del Fraude Floridano, y empieza diciendo que "Las trampas electorales no son nuevas en nuestro patio. La Florida tiene una larga historia de elecciones viciadas por tipejos corruptos".

Sitúa el caso de Jacksonville, en la década del 90 del siglo pasado, localidad donde los políticos conservadores se percataron de que nadie revisaba los libros de inscripción de votantes, y por tanto "visitaron todos los cementerios locales y copiaron los nombres y fechas de nacimiento de las tumbas, procediendo luego a inscribir a los muertos como votantes".

En un abrir y cerrar de ojos, prosigue Crankshaw, la población electoral de la ciudad se triplicó y los conservadores ganaron ampliamente beneficiándose con las boletas remitidas por correo a nombre de los muertos, o enviando a personas a ejercer sufragios en lugar de estos.

El artículo se remonta además a los comicios donde entre 1867 y 1868 fue elegido Harrison Reed como gobernador de la Florida. "La votación estuvo marcada por el fraude y todas las formas de la inmoralidad", dice, pues el whisky y el dinero compraban votos en las esquinas e incluso en el Parlamento.

Sin embargo, estima Crankshaw, el principal ejemplo de fraude en la política floridana se remonta a las elecciones de 1877, en las que un acuerdo entre los republicanos del norte y los demócratas del sur entregó el cargo de gobernador a los segundos, a cambio de facilitar el triunfo del candidato de los primeros, Rutherford Hayes, a la presidencia de Estados Unidos.

En esos comicios, subraya, "las mujeres (sin derecho al sufragio) se vistieron de hombres para poder votar contra Hayes o su oponente Samuel Tilden. Se compraron y vendieron votos, y pandillas armadas trataron de impedir que votaran los ciudadanos que se oponían a sus candidatos".

De ahí que el ruidoso fraude ocurrido en Miami, durante las rondas electorales del 4 y 13 de noviembre último, como bien plantea El Nuevo Herald, no resulte algo nuevo en aquellos predios. Es mucha la experiencia acumulada y después enriquecida por gente que llegó de Cuba desde la madrugada del primero de enero de 1959.

De las elecciones anuladas recientemente en Miami valoro otro ángulo de la cuestión. ¿En qué momento sucede esto para la denominada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y otros elementos de la extrema derecha de origen cubano allí asentados?

La persona que supuestamente había ganado como Alcalde es Xavier Suárez, el candidato de la Fundación que recibió de ésta abultadas cifras de dinero y apoyo del más diverso tipo, mientras que el fraude sale a flote cuando es investigada la compañía Church and Tower, de la familia Mas Canosa, por negocios sucios.

Semanas atrás se habló en Washington sobre la posibilidad de echar adelante otra pesquisa en la radio gubernamental dirigida hacia Cuba que trasladaron a Miami, sería la segunda, y ya la primera asomó en alguna medida las vías que utiliza la Fundación para manipular esa emisora de la Casa Blanca.

Junto a ello, el papel desempeñado por la FNCA en la ejecución de sabotajes en hoteles de La Habana, el año pasado, quedó aún más en evidencia cuando el periódico The Miami Herald después de llevar a la práctica una investigación aseguró que las acusaciones del gobierno cubano (contra la Fundación) eran ciertas.

Más recientemente el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos acusó a cuatro terroristas de origen cubano de intentar una agresión contra el Presidente Fidel Castro en ocasión de su asistencia a la Cumbre Iberoamericana en la isla venezolana de Margarita, y señaló a directivos de la Fundación como propietarios de la embarcación en que fueron detenidos y de uno de los fusiles de gran potencia que serían empleados en la acción.

La gradual decadencia de la radio de Miami que siempre ha respondido a los dictados de la FNCA es algo ya notorio en esa localidad, mientras que las divisiones en las filas de esa agrupación resultan claramente visibles.

El escándalo electoral en el que esta última estuvo involucrada en noviembre, muestra, una vez más, el desgaste de la maquinaria política de los anexionistas de Miami, precisamente cuando, sin haber desaparecido su poder, va mermando su influencia.

¿Qué decir de los dos artículos del Nuevo Herald, un periódico marcadamente enemigo de la Revolución Cubana, donde se ofrece una muestra incuestionable de lo que ha sido el pantano electoral de Miami y Estados Unidos desde hace más de un siglo?

Lo irónico, es que precisamente por no existir aquí un sistema político que facilite el camino a ese rosario de inmoralidades, entre otras, allá hace casi 40 años nos tratan de crucificar.


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