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Los soles truncos
Estreno hoy de la Compañía Hubert de Blanck
Jorge Ignacio Pérez
Muy próximo al aniversario cuarenta de la creación de Teatro Estudio -se cumple exactamente el día 20 del corriente mes- y como célula indisoluble en el tiempo, de ese nombre imprescindible de las tablas cubanas, la compañía Hubert de Blanck anuncia el estreno de Los soles truncos, obra escrita por el puertorriqueño René Marqués ahora en versión de Doris Gutiérrez, actriz con unos 30 años de oficio que incursiona por vez primera en el terreno de la dirección.
Se trata de un espectáculo de corte intimista concebido para tres personajes, cuya desbordante verbalidad y temática en general -la soledad, el sentimiento filial, el tiempo pasante y a la vez detenido- exigen un fuerte trabajo histriónico.
Esta tragedia doméstica, si pudiera llamársele de tal modo, ya que la acción transcurre en el interior de una vivienda, gira en torno a tres hermanas con personalidades diferentes.
Durante un ensayo, una escena de Los soles truncos. Esta versión incluye textos poéticos de Dulce María Loynaz.
En el montaje las interpretaciones corren a cargo de un grupo de actrices de primera línea que alternarán en diferentes funciones: Orieta Medina/Amada Morado, Paula Alí/Adria Santana, y permanentemente estará Micheline Calvert.
Sin antecedentes sobre las tablas en nuestro país, aunque esta obra se montó hace algunos años para la televisión con Odalys Fuentes, Gina Cabrera y Lilian Llerena en el elenco, Los soles truncos cuenta ahora con el concurso de la prestigiosa diseñadora de luces Saskia Cruz y el no menos importante realizador de bandas sonoras para teatro Juan Piñero.
En principio será una temporada de cuatro fines de semana que comienza hoy en la Sala Hubert de Blanck, de Calzada y A, en el Vedado, con funciones los sábados a las 8:30 p.m. y los domingos a las 5 de la tarde.
Según manifestó a Granma la directora de la puesta, su versión se desarrolla en San Juan de Puerto Rico, pues se habla de ello en el texto, aunque el tiempo ha quedado abierto a las necesidades de cada espectador. "El texto forma parte de mi juventud, de mi descubrimiento del teatro, y se ajusta a un gusto particular por lo sugerente en lugar de lo evidente", dijo.
Doris admitió que su mano acentúa aún más el punto de vista femenino y que, aunque inspiró e hilvanó el montaje, finalmente es un producto de todo el equipo.