NACIONALES

Marcha de la zafra

Muelen centrales de
todas las provincias


Juan Varela Pérez

Ahora cuando todas las provincias están en zafra y cada una tiene en operaciones, por lo menos, dos centrales, cobra fuerza la necesidad de desplegar banderas en favor de una campaña rápida y eficiente.

Prácticamente desde su arrancada, el Habana Libre ha tenido que desarrollar la zafra en condiciones muy adversas por la humedad de los suelos.

Las conocidas limitaciones en los volúmenes de caña molibles no ofrecen cobertura para invertir (consumir) parte de esa materia prima con bajos rendimientos. Donde esto sucede se empieza, muy temprano, a comprometer la terminación.
Los técnicos del Ministerio del Azúcar reiteran la vigencia de una disposición que, bajo ningún concepto o pretexto, puede violarse: no autorizar la arrancada de un ingenio sin haber terminado las reparaciones y probado la maquinaria.
Enero le abre las puertas de par en par a lo que llaman la etapa plena. Es el período en que estarán en acción todas las capacidades que se planificaron y el contenido de azúcar en la caña asciende gradualmente hasta llegar al clímax de sus valores tradicionales para la época.
Es también el período en que los atrasos pesan más y los incumplimientos en la molienda o en los rendimientos marcan diferencias significativas.
La campaña, aunque relativamente joven, se torna tensa. No existen todavía suficientes elementos para una evaluación completa e integral, pero sí antecedentes que destacar como el buen comienzo de Santiago de Cuba, Las Tunas, Guantánamo y Sancti Spíritus; la dinámica con que Cienfuegos retorna a la normalidad al paso de la lluvia (no era así en otros años) y los tropiezos iniciales, por cierto inesperados, en el área de tándem en ingenios de Granma, hoy en fase de recuperación.
También la humedad que acompaña, desde los inicios, a los habaneros en zafra (los días de enero duplican la lluvia registrada en igual fecha del 97) y la lucha por seguir moliendo y tributar solo caña verde y de más calidad; Holguín, que tampoco comenzó muy bien, se propone ser de nuevo noticia nacional y aplica variantes para estabilizar cuanto antes la marcha de sus centrales, en especial, el Urbano Noris, y el optimismo pinareño ante las perspectivas que muestra el Treinta de Noviembre, su máximo productor.
El tramo recorrido puede calificarse de nada fácil para los camagüeyanos, provincia de mucha influencia en el resultado nacional y bastante mojada en los complejos del sur.
La disciplina en la cosecha es esencial para proteger el rendimiento en azúcar e ir, cuanto antes, de occidente a oriente, a la nivelación del bien llamado "índice de oro". Esto debe completarse con una exquisita organización de todo el sistema imprescindible para utilizar al máximo los medios disponibles.
La lluvia y las interrupciones operativas influyen de nuevo en el tiempo perdido industrial. Para el primer mal hay que prepararse y el segundo puede curarse radicalmente o aliviarse y cada colectivo sabe cuál es el "medicamento" que se recomienda.
Vincular los resultados en azúcar con una superior eficiencia y al menor costo posible requiere exigencia, amor por el trabajo, inteligencia, capacidad de maniobra, y rigor organizativo en todo el sistema que incluye la pronta atención a las áreas que se van liberando y sentar las bases para otra siembra por encima de las 27 000 caballerías.

 


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