| CULTURALES |
Nuestra cultura no está
enquistada, es un proceso
en plena expansiónAfirma Abel Prieto en encuentro con el jurado
Pedro de la Hoz
Una amplia explicación de las líneas de tránsito de la vida artística y literaria cubana en estos años ofreció a los integrantes del jurado del Premio Casa de las Américas 1998 el ministro Abel Prieto, quien describió cómo en la actualidad "nuestra cultura, a pesar de las dificultades materiales que padecemos, no se halla atrincherada ni enquistada, sino, por lo contrario, se encuentra en pleno proceso de expansión".
En compañía de José Loyola, presidente de la UNEAC; Carlos Martí, viceministro primero de Cultura, y Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa, el titular analizó el impacto del período especial en la base técnica y material, con sensibles afectaciones en la producción de libros y filmes, y en la enseñanza artística -"un subsistema, aclaró, que no ha dejado, sin embargo, de aportar nuevos profesionales de altísimo nivel"- y en la creación misma y sus mecanismos de promoción.
Situó el reto fundamental en la capacidad del sistema institucional para dar respuesta al estímulo y la promoción de la obra artística y literaria, y precisó cómo hoy se percibe una mayor solidez y un incremento de la credibilidad del sistema. En ello han tenido que ver la adopción de medidas para el autofinanciamiento, la redistribución de las ganancias obtenidas por las industrias culturales y el diseño de una política de subvención y protección de determinadas manifestaciones y áreas.
El Ministro se refirió, en ese contexto, a lo que ha representado para el arte cubano toparse con las interioridades del mercado, espacio imprescindible para la promoción y el desarrollo de la cultura, en el cual también existen peligros, como cierta tendencia a lo que llamó "la cacería indiscriminada de dólares" y "las concesiones degradantes" asociadas a aquella. "Cuando tengo que poner un ejemplo -afirmó- de una institución que se ha mantenido a salvo de esas deformaciones, que realiza su trabajo dignamente, que ha hallado fórmulas para cubrir parte de sus gastos sin menoscabo de su importantísima labor cultural, me viene a la mente Casa de las Américas".
Un testimonio conmovedor selló el encuentro, el de la profesora y ensayista española Lola Alblac. Contó cómo al escuchar a la Sinfónica de Matanzas en la sala White, en medio de condiciones acústicas desfavorables por el ruido ambiente y el estruendo de la lluvia, disfrutar una ejecución que nada tiene que envidiar a la de los organismos filarmónicos europeos y luego ver a los músicos marchar a pie de regreso a sus casas, aún bajo la llovizna, supo de golpe la importancia de la cultura para nuestro pueblo y la dignidad de sus protagonistas.
HOY, LOS PREMIOS DEL 97
La agenda del Premio registra para hoy la presentación, a las 5:00 p.m., de los títulos galardonados en 1997, editados en colaboración con el Ministerio de Cultura de Colombia.
La novela El ciudadano de mis zapatos, del argentino Luis María Pescetti (quien estará presente), aborda, desde una perspectiva familiar y una carga humorística de variada intensidad, el pulso de la sociedad del país austral en la década pasada.
Una supuesta investigación psicosociológica entre latinos de Nueva York, varios de ellos procedentes de Cuba, enmarca las confesiones eróticas y circunstanciales, intencionadamente sorprendentes, del volumen de relatos Las historias prohibidas de Marta Veneranda, Premio Extraordinario de Literatura Hispana de los Estados Unidos, obtenido por Sonia Rivera Valdés, una habanera que vive en Norteamérica desde los 60.
Rita Montaner, testimonio de una época, del periodista cubano Ramón Fajardo, se perfila como un libro imprescindible para seguir la huella de un mito de la música y la escena en este siglo.
Una poesía epigramática, sutil, de recursos mínimos, tipifica Estas muchas Minas (edición bilingüe), de Angela Leite de Souza, texto premiado en literatura brasileña.
Un joven narrador cubano, Ronaldo Menéndez, con los cuentos de El derecho al pataleo de los ahorcados, sorprendió al jurado por la notable adecuación entre contenidos y lenguaje, la tensión de la imaginación fabuladora y el crudo realismo de la denuncia y el análisis social.
DISTINGUIDA SUSANA GRANE
En un acto que desbordó el protocolo diplomático, lógico en un homenaje tributado a quien se ha fundido a la vida espiritual cubana como promotora singular y una protagonista más, la embajadora de Argentina en Cuba, Susana Sara Grané, recibió la Distinción por la Cultura Nacional, de manos de Abel Prieto, en Casa de las Américas.