 En defensa del escudo del planeta

SARA MAS
AL PRINCIPIO se creía que los potentes aviones supersónicos, al
alcanzar grandes alturas, eran los mayores enemigos de la capa de ozono. Ahora se sabe que
son principalmente los productos químicos fabricados por el hombre -sobre todo cloro y
bromo- los principales res-ponsables de ese deterioro, al punto de provocarle al escudo
del planeta peores y más duraderos estragos que la explosión de un volcán.
Desde las primeras alarmas, en la década del setenta, hasta hoy, la
comunidad internacional emprende esfuerzos diversos para reducir el desgaste de ozono en
la estratosfera y salvar esa capa que impide llegue a la Tierra la mayor parte de las
radiaciones ultravioletas del Sol.
Preservar la capa de ozono es proteger la vida y el futuro del planeta.
El ozono, una molécula inestable que, en lugar de dos, tiene tres
átomos de oxígeno, se forma naturalmente en las capas superiores de la atmósfera por la
acción de las radiaciones solares altamente energéticas.
Pero esas radiaciones que lo crean, lo vuelven a descomponer. Por
ello la concentración de ozono en la atmósfera depende de un equilibrio dinámico entre
la velocidad con que se forma y la velocidad a que se destruye.
Algunos productos químicos que contienen cloro y bromo, muy
estables en la atmósfera baja, se convierten en perniciosos gastadores de esa capa,
cuando se infiltran en la estratosfera, precisamente por los altos niveles de radiaciones
solares.
Situada entre 15 y 55 kilómetros arriba de la superficie del
planeta y con 0,3 mm de espesor, la franja de ozono en la atmósfera varía según la
latitud y la estación del año. Su agotamiento es menor sobre el Ecuador y aumenta cerca
de los polos, en particular sobre la Antártida (en septiembre y octubre) en un fenómeno
ya conocido como "agujero de la capa de ozono", el cual supone la disminución
de hasta el 60 por ciento de la cantidad total de ozono en esa región. El equivalente a
un hoyo del tamaño de Europa.
Aunque Cuba no reporta daños en la capa de ozono sobre su
archipiélago, se incluye entre los 168 países que acogen el Protocolo de Montreal con el
interés de sumar sus fuerzas a la restitución y protección del escudo terrestre y
restringir y eliminar el uso de sustancias agotadoras, como clorofluorcarbonos y halones,
gases que se emplean en equipos de refrigeración y extintores de incendios.
De hecho, la capa de ozono puede salvarse en la medida que se
reduzcan los actos y prácticas nocivas sobre ella. Conseguirlo implica reducir los
efectos perjudiciales de las radiaciones solares sobre la biodiversidad y la vida
terrestre, incluida la salud del hombre, que puede dañarse con incrementos de casos de
cáncer en la piel, quemaduras, afecciones oculares o trastornos del sistema
inmunológico.
También los rayos ultravioletas, al reducirse la capa de ozono,
podrían perjudicar los ecosistemas marinos y terrestres, incluidos recursos agrícolas y
pesqueros e incidir en el sobrecalentamiento del planeta y la ocurrencia de cambios
climáticos.
Con razón, científicos de todo el mundo ven con alarma cómo las
distintas regiones del planeta sufren ya las consecuencias de este perjuicio al
"techo" de la Tierra, como ellos el sobrecalentamiento de la superficie, las
sequías prolongadas, el desbordamientos de las corrientes marinas, excesivas inundaciones
en algunas zonas, etc.
Por eso pensar en proteger y restituir el escudo de hoy,
garantizará mañana la vida del planeta.
UNA PROPUESTA INFANTIL
Un concurso nacional de dibujo infantil para promover la protección
de la capa de ozono ha sido convocado por la Oficina Técnica de Ozono de Cuba, en
colaboración con la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En el
certamen podrán participar niños y jóvenes entre 10 y 16 años y los dibujos, sin
incluir ninguna palabra o texto, podrán realizarse sobre cualquier sostén -papel,
cartón, tabla, madera, lienzo- y con cualquier técnica -grafito, lápices de color,
crayola, tempera.
Las dimensiones del trabajo no deben exceder los 50 x 80 cm y en el
reverso deben incluirse el título del dibujo, nombre completo del autor, fecha de
nacimiento y dirección y teléfono para su localización.
La fecha de admisión de trabajos será hasta el 25 de septiembre y
podrán enviarse desde Ciudad de La Habana y La Habana a la Oficina Técnica de Ozono,
calle 47 e/. 18-A y 20, municipio Playa, Ciudad de La Habana, CP 11300 o a las
delegaciones del CITMA en el resto de las provincias del país.
Con motivo del 16 de septiembre, Día Internacional para la
protección de la capa de ozono, el concurso ofrecerá tres premios (bicicleta montañesa,
mochila y agenda calculadora), varias menciones y el primer ganador representará a Cuba
en el concurso internacional que patrocinan el Programa de Naciones Unidas y la Agencia
Egipcia para Asuntos del Medio Ambiente.
Los tres primeros lugares de esos concursos viajarán por cinco
días a Egipto y asistirán como invitados a la X reunión de la conferencia de las partes
del Protocolo de Montreal. |