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Tiro: Idilvis a la gloria; Tobar al infortunio

Enrique Montesinos
Enviado especial de Granma

MARACAIBO.-La cubana Idilvis Sánchez compite en el tiro de los Juegos Centroamericanos desde los Juegos de Santiago de los Caballeros-86, pero fue ahora en su cuarta asistencia consecutiva que pudo disfrutar de las mieles de una victoria individual.

Ella integró equipos campeones, y tenía premios individuales en las distintas especialidades de armas largas, mas ninguno como el dorado que consiguió en estos XVIII Juegos, al imponerse inobjetablemente en la carabina 3 x 20, con récord de 650,5 puntos, superior al anterior en más de 30 (621,1) y por encima de 11 al logrado por la subcampeona, su compatriota Eglis Cruz (639,4), ambas bien separadas del bronce que alcanzó la colombiana Ligia Puerta (630,7).

Mirelsis Rojas completó una buena labor con su cuarto lugar en la final (629,6) y el trío conquistó también por ventaja abrumadora el máximo premio por colectivos, determinado tras la tirada clasificatoria de 60 disparos, en los que sumaron 1 645 unidades para literalmente hacer añicos la anterior primacía perteneciente a un equipo de República Dominicana, cuando en Ponce-93 las antillanas estuvieron ausentes de esa competencia. Fueron escoltadas por venezolanas (1 565) y colombianas (1 512), bien distantes, aunque también sobre el anterior tope

La cara opuesta de la moneda fue el colombiano Bernardo Tobar, todo un experimentado en la pistola neumática, tanto que la había ganado tres veces seguidas desde 1986, quien en esta ocasión fue víctima del infortunio y no terminó la competencia, en un descalabro que relegó también a su equipo al último puesto entre 10 concursantes.

Pero Colombia finalmente pudo mantener la hegemonía individual, y con gran pompa, cuando Jorge Peralta llegó hasta 677,2 en una disputa de leyenda frente al cubano Abel Juncosa, subtitular con 677,0. En la clasificación, el sudamericano había sacado 4 tantos a su rival, (580 por 576, de 600), pero éste lo presionó en las diez dianas de la verdad para superarlo 101,0 por 97,2. El que mejor estuvo en la parte decisiva fue Vicente de la Cruz, con 101,1, lo que le permitió remontar su atraso en la primera fase (570) y conquistar la medalla de bronce (671,1).

Un tercer antillano, Marino Heredia, se quedó fuera de la final, al clasificar noveno con 567, pero su faena redondeó el oro colectivo para Cuba, con primacía de 1 713 puntos, suficiente frente al total guatemalteco de 1 702 (igual al récord anterior) y el de los mexicanos bronceados (1 691).