Instrucciones para la Victoria

Hace 40 años el Comandante en Jefe Fidel Castro, con claridad meridiana, indicó a los jefes de columnas rebeldes los pasos para iniciar la Ofensiva Final

LUIS ROSADO EIRO
INSTITUTO DE HISTORIA DE CUBA

Con las "Instrucciones del 13 de noviembre" de 1958, del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a través de las ondas de Radio Rebelde, finalizaban los preparativos de la Ofensiva Final del Ejército Rebelde. Para esta fecha ya se encontraban en los territorios asignados las columnas y pequeñas unidades rebeldes que en cumplimiento de los planes estratégicos habían sido enviadas para Oriente, Camagüey y Las Villas. Ello constituyó una manifestación concreta de la ampliación del teatro de operaciones militares y, por otra parte, evidenciaba la posibilidad de ejecutar las batallas decisivas que dieran al traste con la tiranía batistiana.


En La Plata, poco antes del inicio de la Ofensiva Final rebelde.

Pero en la etapa preparatoria no solo fue invadido una gran parte del territorio nacional, sino que simultáneamente, tanto los frentes ya establecidos como los de nueva creación perfeccionaron sus estructuras civiles y militares, creándose un verdadero gobierno revolucionario en los territorios liberados, a la vez que hacían cumplir las leyes, disposiciones, reglamentos, instrucciones y órdenes emanadas de la Comandancia General del Ejército Rebelde.

Estos aspectos en modo alguno interfirieron o aplazaron la realización de acciones combativas, sino que por el contrario, cada frente, columna o pequeña unidad ejecutó combates, realizó emboscadas, interrumpió el tránsito por carreteras, caminos y ferrocarriles y hostigó al enemigo. Todo ello contribuyó a que el Ejército Rebelde gozara de mayor prestigio, simpatía y apoyo popular y por otro lado aisló aún más a la dictadura batistiana, desenmascaró a los oportunistas y pro intervencionistas y reveló los verdaderos objetivos del gobierno de los Estados Unidos con respecto a la situación cubana.

DERROTA DE LA FARSA ELECTORAL

Sin embargo, aún cuando fueron inobjetables las victorias y consolidación de las fuerzas rebeldes, el enemigo mantenía su preparación y su disposición combativa era fuerte.

Pese al aparente embargo recibió armas y técnica de combate, reclutó a miles de desempleados, incrementó la represión y, en un vano intento por impedir el triunfo revolucionario y para obtener un mayor apoyo del gobierno de los Estados Unidos, convocó a la farsa electoral del 3 de noviembre.

Esta maniobra, como todas las anteriores, fue denunciada y desenmascarada oportunamente por la dirección de la Revolución, que emitió la Ley y Orden militar No.2, en las cuales se daba a conocer que quienes se prestaran a semejante farsa serían sancionados por los tribunales revolucionarios.

En cumplimiento de tales instrucciones las fuerzas rebeldes que operaban en las provincias de Oriente, Camagüey y Las Villas, desarrollaron numerosas acciones combativas para impedir las elecciones, destruyeron vías de comunicación y detuvieron a algunos de los aspirantes a cargos.

Las fuerzas del Segundo Frente Oriental Frank País en cooperación con el Tercer Frente Mario Muñoz desde finales de octubre ejecutaron la Operación Gancho, en cumplimiento de la cual asediaron, y en algunos casos desalojaron al enemigo de importantes posiciones como en los poblados de Songo, La Maya, San Luis y El Cristo.

Las fuerzas del Tercer Frente colocaron numerosas emboscadas y destruyeron varios puentes, incendiaron vehículos, colegios electorales y patrullas rebeldes penetraron en la ciudad de Santiago de Cuba. Mientras, las fuerzas de Camilo y Che en la provincia de Las Villas, propinaban importantes golpes al enemigo.

INTRUCCIONES GENERALES

A partir del 8 de noviembre el Jefe de la Revolución ordenó la paralización total del transporte en la provincia de Oriente y al día siguiente en mensaje dirigido al Comandante Juan Almeida le expresa: "...Tengo la impresión de que los acontecimientos se pueden precipitar de un momento a otro..."

Al apreciar la situación existente, valorar al enemigo y sus fuerzas, el Comandante en Jefe comprendió que ese era el momento para iniciar la Ofensiva Final del Ejército Rebelde y de inmediato dio a conocer las instrucciones generales:

"A todos los comandantes y jefes de columnas rebeldes de las provincias de Oriente, Camagüey y Las Villas, y a la población civil muy especialmente en la provincia de Oriente... Es éste, un minuto extraordinario que puede determinar el fin próximo de la tiranía. Aunque sea necesario todavía luchar muy duramente, todo parece indicar que la derrota del régimen es inminente por desesperada que fuese su resistencia final... Todos los hombres y todas las unidades rebeldes deben estar en sus puestos. Todas las vías de entrada y salida de las ciudades, así como en la provincia de Oriente, deben quedar cortadas...

"Las columnas del Segundo Frente Oriental Frank País, deben proseguir el avance, cercando y rindiendo todos los cuarteles posibles en la zona comprendida dentro del triángulo Mayarí, San Luis, Guantánamo. Mientras las columnas que rodean Santiago de Cuba, deben estrechar el cerco impidiendo el menor movimiento de las tropas enemigas...

"Las tropas rebeldes que operan en el Centro y el Este, guardando la entrada de la provincia de Oriente, deben combatir con tenacidad cuantos refuerzos enemigos pretendan enviar a la provincia... intensificando el ataque contra los medios de transporte enemigos en Camagüey, atacando en su retaguardia a los refuerzos que pretendan enviar a esta provincia...

"Las columnas invasoras dos y ocho, del Ejército Rebelde, situadas en Las Villas, recabando el apoyo de todas las fuerzas revolucionarias que allí combaten, deben a su vez interceptar las carreteras y vías férreas e impedir el cruce de tropas enemigas..."

Así, a partir de estas instrucciones generales, y tomando en cuenta las características en cada uno de los frentes de guerra, el Ejército Rebelde comenzó su Ofensiva Final, oficialmente, el 20 de noviembre de 1958, cuando el Comandante en Jefe al frente de fuerzas rebeldes pertenecientes al Primer y Tercer frentes iniciaron la Batalla de Guisa, acción que señaló la fase final de la podrida república neocolonial y de la dictadura batistiana. Sería en este bimestre donde un conjunto de batallas decisivas proporcionaría el triunfo del Primero de Enero de 1959.

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