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La resiembra de la caña
Costaría caro olvidar los retoños
Bien que se repongan las semillas de las áreas nuevas que no nazcan, pero ¿por qué no hacer igual trabajo con las cepas que han muerto?
Juan Varela Pérez
Esos plantíos de caña de 14 ó 15 cortes y hasta más han soportado tal ciclo productivo por una inyección anual llamada resiembra.
La sustitución de las cepas que mueren al paso de la cosecha, por variadas razones, constituye el mejor respaldo a la gradual solución de dos de las mayores dificultades que afronta hoy la producción cañera: la baja población y un rendimiento agrícola lejos de su potencial.
Silvio Ponce de León, experimentado cañero de Las Tunas, es de los que considera la resiembra como un arma esencial para la durabilidad de los campos. Los viejos campesinos admiten que el "gran secreto" de esos cañaverales longevos no sería posible sin esa labor.
Es darle contenido a un proceso de rehabilitación que incluye otros beneficios, pero la resiembra es de los estratégicos. Lo lamentable es que en el orden teórico todos los productores coinciden con ese criterio. Pero el asunto está al ejecutarse la tarea.
Ahora, por ejemplo, la resiembra en las cañas nuevas marchan bien. Todas las provincias -menos Villa Clara y Sancti Spíritus- rebasan el plan y el país casi duplica la superficie de fomento que ha reemplazado de semillas no germinadas.
Sobre el año anterior, en igual etapa (cierre de abril) la ventaja es extraordinaria: supera las 3 700 caballerías. Un balance que debe reconocerse, pero ¿por qué no se hace igual con los campos de retoño, o sea, los liberados en esta zafra? No olvidemos que es la cepa fundamental de la cosecha siguiente y no tener en cuenta eso cuesta caro.
Ponce de León, que exhibe en su UBPC Velazco 26, en el complejo Antonio Guiteras, un prometedor trabajo, es ardiente defensor de la resiembra en los retoños mediante el sistema de mota.
Esta tecnología ha sido ampliamente difundida y creo, en lo personal, que los interesados dominan cada uno de sus pasos. Han sido decenas las conferencias, seminarios, videos y documentos analizados en las unidades de base que muestran las formas y vías de hacer triunfar ese tipo de resiembra.
Quedó claro que en los campos viejos, entre plantones, no debe resembrarse con semilla troceada. Es perder tiempo y recursos. La sombra de las cepas ya establecidas impediría que esas semillas nazcan.
Consagrados cañeros han subrayado que ninguna inversión tan modesta hace más que la resiembra por elevar el arrobaje por caballería. Es parecido a una rehabilitación sistemática.
Hasta la fecha, pese a lo antes señalado, los resultados que se obtienen no son los esperados. Al menos los informes que se tienen apuntan una manifiesta debilidad en la resiembra a retoños: se ejecuta solo el 41 por ciento.
La nación debió terminar el cuatrimestre con 2 370,3 caballerías de las cortadas en la actual campaña, totalmente resembradas y el acumulado es inferior a las 1 000.
Es muy atinado e inteligente atender exquisitamente las cañas nuevas, pero sin olvidar que los retoños constituyen el sostén de los volúmenes que van a corte en la próxima cosecha.
Cada vez que surge un nuevo plantón, sano y vigoroso, en un espacio vacío, equivale a la inyección de que hablamos al comienzo. Ese era uno de los condimentos que antes hacían posible darle a un cañaveral 15 y 20 cortes y hasta más.
En período como este la resiembra necesita ocupar el lugar de preferencia que siempre tuvo. Equivocados están quienes piensen que antes esa labor no se hacía.