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Tenis capitalino
Un problema para reflexionar
COTO WONG
Datos preliminares indican que actualmente en los cinco municipios capitalinos donde se practica el tenis existen 10 000 niños de 29 escuelas primarias acogidos al primer ciclo del minitenis.
Una imagen actual del área de tenis del Echeverría.
La cifra muestra, entre primero y cuarto grados, el movimiento de una tropa escolar que tributará un número importante de talentos al desarrollo del deporte en Ciudad de La Habana, lo cual hace pensar con urgencia en la recuperación, conservación, mantenimiento y cuidado de las pocas canchas de tenis que han quedado en la capital.
Municipios como los de Plaza de la Revolución y 10 de Octubre, dos de los de mayor por ciento de población en edad escolar y que antaño fueran los de mejores resultados, se han visto perjudicados por el estado en que se encuentran sus instalaciones insignias: el Círculo Social Obrero José Antonio Echeverría y el CVD Luyanó, conocido también como El Ferroviario.
Sometido a una intensa reparación por parte del Grupo de Recreación del Buró Nacional de la UJC, el Echeverría cerró sus áreas deportivas debido a los trabajos constructivos con motivo del próximo congreso de la organización, para el cual estrenarán al CSO capitalino como Casa Central de la magna cita juvenil.
Y aunque ya se han entregado algunas de esas áreas, todavía la de tenis sigue convertida en un almacén de materiales constructivos.
"No había otro lugar disponible para ubicarlos. Algo tenía que afectarse y le tocó ahora a los terrenos de tenis, como también sucedió meses atrás con los de béisbol, las piscinas y otras zonas", destacó Ulises García Miranda, quien se encuentra desde hace varias semanas al frente del CSO.
"Por el momento no podemos hacer otra cosa, pero es nuestra intención entregar esos terrenos para el disfrute de la población, la recreación y el deporte, como hemos hecho con las demás áreas docente-deportivas."
Es bueno recordar el papel que durante años ha jugado el Echeverría en el tenis nacional. Conocido antiguamente como el Vedado Tennis Club, en sus courts se jugó la primera Copa Davis en la que Cuba tomó parte en 1924 y luego de enero de 1959, junto a la Academia de Artemisa, contribuyó al auge y desarrollo de un deporte que solo los más pudientes podían practicar. Allí también se disputaron Juegos Escolares Nacionales, Copas de la Amistad, encuentros amistosos y era una de las áreas docente-deportivas más sobresalientes en la nación.
"Resulta doloroso ver cómo se han puesto esos terrenos. Del Echeverría salieron generaciones de buenos tenistas y lo peor es que ha dejado de ser esa base escolar-deportiva donde centenares de niños iban a aprender a jugar tenis", enfatizó Pedro Pozo, entrenador infantil por más de 40 años, muchos de ellos en el CSO de Plaza.
El deterioro del CVD Luyanó es asfixiante; observen una parte de los terrenos de la instalación.
Baste un dato: los entrenadores asignados al Echeverría han tenido que emigrar forzosamente a la escuela primaria Valdés Rodríguez, centro escolar que no cuenta con terrenos de tenis. Sin embargo, en el CVD Luyanó, donde el deterioro de la instalación ahoga al visitante, la situación pudiera empeorar si no se encara con prontitud la idea de levantarlo sobre sus ruinas como la leyenda del Ave Fénix.
"Para nosotros tiene un valor estratégico de primer orden el CVD Luyanó y lo primero que podamos hacer por el tenis lo vamos a hacer allí", señaló Antonio López Cubillas, director del INDER provincial.
Ciudad de La Habana tiene más de 500 instalaciones deportivas y de ellas el 63 por ciento se encuentra entre un estado regular y malo. Durante años, la construcción de viviendas, y la escasez de recursos, entre otras cosas, privó al INDER capitalino de ejecutar la reparación de esas instalaciones, cuyo volumen aumentó en los últimos tiempos, incluidas algunas de las que se construyeron para los Juegos Panamericanos de La Habana-91.
"Hemos comenzado un plan de reparación ambicioso. En la actualidad trabajamos por indicación del Partido y Gobierno en la ciudad, para la recuperación de 33 áreas de béisbol que en estos momentos se ha detenido por la falta de arena roja, la misma que se distribuirá en algunas áreas, entre ellas El Ferroviario, para el arreglo de sus terrenos. Se han perdido áreas-docentes importantes de este deporte que nos interesa rescatar".
En la lista se incluyen además, los courts del CSO Julio Antonio Mella, los del combinado deportivo Mártires de Girón, los del Náutico, todos en el municipio Playa, que otrora fueron excelentes indicadores de la salud del tenis en la capital.
Si sumamos a toda esta situación la lejanía de la 19 de Noviembre -centro de La Habana del Este enfrentado con la responsabilidad de mantener vivo al tenis capitalino-, que conspira contra una mayor participación infantil, habría que buscarles un turno, si las disponibilidades de recursos lo permitieran, al resto de las instalaciones mencionadas, porque ¿cuántos niños han dejado de tener una opción para la práctica de deportes? ¿Cuántos futuros buenos tenistas se han perdido? ¿Cuánto ha perdido la capital en su aporte al deporte escolar?
Es cierto que el momento impone un programa progresivo de reparación en las instalaciones donde se practiquen los deportes de mayor arraigo popular. Es lo justo en un país donde el béisbol es la pasión nacional, pero los niños también tienen gustos bien definidos, y no todos quieren ser peloteros. Oírlos es de sabio.