NACIONALES

Entregan Bandera de Proeza Laboral a la Litográfica de La Habana

Sobrecumplió ese colectivo la producción de habilitaciones para el tabaco torcido de exportación. Constata Lage sustanciales cambios de esta industria en un recorrido por la instalación


Silvia Martínez

La Bandera de Proeza Laboral le fue entregada ayer al colectivo de la Litográfica de La Habana por Carlos Lage Dávila, miembro del Buró Político y secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Ese reconocimiento responde al éxito de esta industria, la cual de un plan de 135 millones de habilitaciones destinadas al tabaco torcido de exportación, hizo 222 millones en más de 200 surtidos, además de notables avances en el plan de venta y ganancias a partir de la reducción de los costos.

A estos aspectos se refirió Olga Rosa Gómez, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de la Cultura, al intervenir en el acto de entrega de tan alto estímulo que confiere el Secretariado Nacional de la CTC.

Pedro Ross Leal, secretario general de la CTC, destacó la trascendental importancia de este centro para la economía del país y elogió cómo para los 160 millones de unidades de tabaco de este año, ya están hechas 85 millones de habilitaciones. A su vez reflexionó sobre la importancia de responder a las exigencias cada vez mayores para la litografía.

En un recorrido por el área de impresión, Carlos Lage recibió información sobre las modernas máquinas adquiridas y el nuevo sistema de climatización, resultado de una innovación de los técnicos del centro, el cual asegura una temperatura estable y menor humedad, causales de grandes pérdidas de papel.

Jesús Pérez Othon, titular de la Industria Ligera y Roberto Rubio, director de la Industria Poligráfica, junto a Roberto Pavía, director de este centro, respondieron a varias de las preguntas de Lage sobre las ventajas económicas de acometer completa la producción litográfica en el país. Antes, una buena parte de ella se hacía en España con un desembolso de dos millones de dólares anuales, incluidos los tubos de aluminio, que ahora también se fabrican en Cuba.

Lage indagó sobre si existen aquí las condiciones para responder a la producción futura de 300 millones de unidades de tabaco. A lo que se le respondió afirmativamente para todos los surtidos, incluidas petacas y display.

Entre las apreciaciones de Lage estuvo la importancia de poder concentrar en el país esta producción, toda vez que evita las falsificaciones y asegura una superior calidad, además de garantizar mayor empleo.

También se interesó por la manera en que se controlan las habilitaciones rechazadas de la cual se podían apropiar personas sin escrúpulos. Se le aseguró que existe control en la producción diaria y que el rechazo era destruido.


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