INTERNACIONALES

Casi la mitad de la población latinoamericana tiene empleos magros


Casi la mitad de los trabajadores latinoamericanos deben laborar en empleos precarios y de baja productividad que apenas les alcanzan para cubrir sus necesidades, situación que explica por qué unos 200 millones de personas viven en la pobreza en esta región del planeta.

La información -que fue revelada en exclusiva a DPA- está contenida en el próximo Panorama Social de América Latina que hará oficialmente pública en febrero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La situación de estos trabajadores -que se recrudece en las zonas rurales- se ve reflejada en el hecho que entre un 20 y un 40 por ciento de los empleos existentes en la región corresponden a ocupaciones por cuenta propia desarrolladas por personas que no son técnicos ni profesionales.

En tanto, entre un 6 y un 20 por ciento laboran en microempresas, generalmente familiares y de baja productividad, que no emplean a más de cinco personas.

En las zonas urbanas, los países que presentan una situación más precaria son Bolivia y Honduras, donde más del 30 por ciento de las personas sin educación superior laboran por cuenta propia.

Más atrás se ubican Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay, Panamá, Uruguay y Venezuela, donde entre un 20 y un 30 por ciento de los trabajadores se desempeñan en este sector.

El director del departamento de estadísticas de CEPAL, Pedro Sainz, precisó que hoy en los hogares más pobres de la región menos del uno por ciento de las personas trabajan, pese a que estos hogares están compuestos por hasta seis personas como promedio.

La situación más dramática -advierte el investigador- se da en los campos donde viven unos 170 millones de latinoamericanos.

En Brasil, Honduras y Guatemala, por ejemplo, casi un 50 por ciento de las trabajadores laboran por cuenta propia o no reciben remuneraciones, debido a que su trabajo es considerado familiar.

Otro elemento que tensiona las relaciones productivas y sociales en el campo es la elevada concentración de riquezas. De hecho, en todos los países menos de un 3 por ciento de las personas son empleadores. Las únicas excepciones son Costa Rica, Venezuela y Colombia.

En Guatemala, Brasil y Honduras, en cambio, se presentan las situaciones más injustas, pues en algunas zonas de estos países menos del 1 por ciento de las personas son empleadores.

"Como consecuencia -explica Sainz- el modelo económico cada vez favorece más la concentración de la riqueza. Por lo tanto, la labor de los gobiernos será intentar contrarrestar lo más posible esta situación".

De esta forma, América Latina, cuya población se elevará a 680 millones de personas en las próximas décadas, deberá realizar ingentes esfuerzos para aumentar sus inversiones tanto productivas como sociales, para evitar que sigan aumentando las diferencias entre ricos y pobres, como ha ocurrido hasta ahora.

 


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