 Records de cosecheros
Tranquilino y Quirino obtuvieron, respectivamente, 91 y 86 por
ciento de capas de tabaco con calidad exportable para el torcido

Ronal Suárez Ramos
PINAR DEL RIO.-Si no fuera porque los resultados no los determina
una persona, sino muchas, después de un riguroso proceso de selección, hoja por hoja, la
noticia de que un cosechero de tabaco obtuvo el 91 por ciento de capas con calidad
exportable para el torcido hubiera sido poco creíble.
Tranquilino implantó un récord con 91 por
ciento de capas.
Se trata de que cada cien hojas recolectadas, ensartadas y curadas,
exceptuada la "mañanita", solo nueve no reunieron las características
requeridas para revestir un habano.
"Un golpe de suerte", dice Tranquilino O. Sánchez,
campesino sanluiseño que a los 74 años de edad, después de toda una vida dedicada al
tabaco, ha pasado al primer plano entre los tapaderos, con un récord muy difícil de
igualar.
Y realmente si se tienen en cuenta las condiciones en que realizó
la cosecha de sus 62 000 posturas, hay razones para agregar a la cultura tabacalera que
caracteriza a la familia, desde que en 1868 sus antepasados se asentaron en aquellas
tierras, un poco de buena suerte.
Quirino Junco debutó como tapadero con 86 por ciento de capas.
"Yo había iniciado la siembra temprano, pero el 19 de
noviembre tuve que arrancar la mitad de la plantación a causa de la pata prieta.
El primero de diciembre ya estábamos plantando de nuevo, pero el 2 de febrero, cuando
comenzábamos a recolectar ese lote, vino un golpe de agua y viento que tumbó el
tapado."
Quien haya visto un tapado caído, con sus componentes de tela,
hilos y alambres sobre las plantas, puede imaginar con cuánto esmero se habrá realizado
la recuperación de aquella vega para no dañar las hojas y obtener tales resultados.
Tranquilino, integrante de la CCS Eusebio González, de San Luis,
realiza la cosecha con un hijo y otros seis trabajadores y entregó en total 70 quintales
de tabaco, para una relación de 113 libras por millar de plantas cultivadas.
Pero si el récord de Tranquilino ha sido meritorio, más
sorprendente es el caso de Quirino Junco, un joven usufructuario de Pilotos, Consolación
del Sur, que sin tener experiencia como tapadero, logró en su primera cosecha un 86 por
ciento de capas.
"Yo soy hijo de campesinos y desde niño ayudaba al viejo en el
tabaco de sol; después me fui a estudiar, me hice mecánico montador y como tal trabajé
en varios centros; el último fue la Empresa de Piezas de Repuesto.
"Hace dos años me dieron una vega en usufructo; sembré 45 000
posturas y obtuve rendimientos equivalentes a 472 quintales por caballería."
Con esos antecedentes, el año pasado la Empresa Tabacalera de
Consolación le propuso a Quirino que sembrara tapado, y aceptó. Después de desechar un
área que no reunía las condiciones, plantó 27 000 posturas, de las que obtuvo 38,35
quintales, un rendimiento envidiable aun para los más consagrados.
"Nunca había estado en un tapado ni de visita, la Empresa me
asesoró y estuve en varios encuentros con tapaderos de experiencia, cuyos consejos seguí
al pie de la letra", asegura.
Quirino hizo la cosecha con la ayuda de su padre José María, un
tabacalero jubilado que a los 77 años se mantiene hecho un roble, y dos trabajadores
contratados. Durante un pico de recolección de 15 días, recibió otros cuatro hombres de
un batallón.
"Con todos hablé, pues sabía que al tabaco tapado hay que
tratarlo distinto que al de sol; no se pueden poner las hojas en el suelo, tampoco debe
dejarse recolectado de un día para otro sin ensartar y hay que moverse por entre los
surcos con mucho cuidado para no dañar las plantas. Todos cooperaron y gracias a ellos
pude obtener tal rendimiento de capas", recuerda satisfecho.
A pesar de la costosa inversión inicial, que incluyó además del
tapado la construcción de cuatro aposentos, la pequeña área le proporcionó a Quirino
considerables ganancias, confirmando que cuando se obtiene alta calidad, la producción de
capas resulta atractivamente rentable.
Hasta hace dos o tres años, era noticia que un productor lograra
rendimientos del 40 por ciento y aún el promedio provincial está sólo un poco más
arriba del 20. Sin embargo, las nuevas técnicas en el secado y fermentación, junto al
interés de los cosecheros por elevar la calidad de tan exquisita hoja, hace que hoy sean
varios los que sobrepasan la marca del 60 por ciento.
De ese pelotón de ases, Tranquilino y Quirino son dos exponentes. |