CULTURALES

Cesaria Evora, la voz de Cabo Verde

La reina de los pies desnudos
graba en La Habana


Ella no se ha enterado todavía lo que es la fama. O mejor dicho, la fama pasa por su lado como algo natural. Está por primera vez en La Habana, ha venido a grabar tres temas de su nuevo disco en preparación en los flamantes estudios Abdala (5ta. y 32, Miramar), se lamenta de no poder cantar para el público en esta oportunidad y no sabe por qué -"me han dicho que quizá porque no me conocen, y es una lástima, pues es lo que más desearía"-, mas asegura que no se irá del mundo sin hacerlo: "Aquí respiro el mismo aire, se ríen igual que yo, las comidas son las mismas de mi país". Se llama Cesaria Evora y ciertamente, nos la hemos perdido hasta ahora, pero ojalá que no por mucho más tiempo: es una de las sensaciones de fin de siglo, una voz mítica que la crítica norteamericana y europea comparan con Billie Holliday y posee la personalidad de un Bola de Nieve o una Edith Piaf.

Nació en Cabo Verde, exactamente en la Isla San Vicente al filo de los 40. Ayudó a cultivar la áspera parcela familiar durante años y a cantar por las tardes y las noches en los bares de Mindelo, entre el olor a pescado frito y las garrafas de vino verde, con los pies descalzos; cantaba mornas y coladeras, las sigue cantando hoy, aires nostálgicos y jubilosos de los poetas de su tierra. En 1985 se presentó en Lisboa, llamó la atención, pero no lo suficiente. Un joven caboverdiano radicado en París, José da Silva, la invitó entonces a descubrir París y París la descubrió a ella: el salto a la fama, todos los que la vieron y escucharon en el New Morning se preguntaron de dónde salió esa voz profunda y abrasadora, hambrienta y derramada.

Con los 90 vino la consagración: sus discos Miss Perfumado, Cesaria y Cabo Verde, este último de hace apenas un año, superan el orden de las 100 mil copias vendidas en uno y otro lados del Atlántico: llena el Olympia varias noches consecutivas, la disputan en Nueva York y Tokio, Londres y Rio de Janeiro, donde ha cantado a dúo con Caetano Veloso y Angela María.

¿Por qué Cuba ahora? "A mí me da miedo cantar en español, pero hago mis cositas y José me dijo: Cesaria, vamos a grabar Yo vendo unos ojos negros en tu estilo y un par de temas más. Y para que queden bien, vamos a hacerlo con músicos cubanos en La Habana". Y se encontró con Orlando Valle (Maraca), ese excelente flautista y orquestador que en París presenta credenciales de alta calidad, para desarrollar el trabajo en Abdala. "Pero no me voy a sentir del todo en Cuba hasta que no cante para ustedes, un pueblo que por muchas razones ya gustaba sin conocerlo. Ahora me gusta más". (P. de la H.)


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