NACIONALES

Reglita, la de Los Sitios

Un poco de la vida de la Presidenta de Consejo Popular que integra el nuevo Consejo de Estado


MARIA JULIA MAYORAL

EN EL centro de la capital cubana, hay una demarcación de 0,68 kilómetros cuadrados, que desde hace varios años ha tomado para sí el nombre de uno de sus barrios más antiguos: Los Sitios. En ese pequeño espacio de la gran urbe, 19 personas, por decisión de sus conciudadanos, llevan la encomienda de representarlos directamente dentro del sistema del Poder Popular y uno de esos delegados de base, recientemente se convirtió en diputada y luego en integrante del nuevo Consejo de Estado.

La gente del barrio está sintiendo la elección de Reglita -así le llaman- como algo muy suyo; alegría es la manifestación más evidente de quienes la felicitan. Carlos Benítez Biesma, uno de sus vecinos y compañero de militancia en el núcleo zonal del Partido, reconoce en ella "inteligencia, capacidad, preocupación diaria por las cosas que suceden y franqueza para decir las verdades de frente".

Sin dejar de mostrar su satisfacción, otras personas de la localidad expresan cierto temor porque imaginan que con la nueva responsabilidad, la presidenta del Consejo podría disponer de menos tiempo para ocuparse de los habitantes de la zona.

Con naturalidad Regla Martínez Herrera afirma no saber todavía con certeza cuál será su desempeño en el Consejo de Estado. Sin embargo, asegura que su principal actividad seguirá siendo en la comunidad, pues por esa razón fue elegida para ocupar un puesto en ese importante órgano de la Asamblea Nacional, no obstante la obligación aún mayor de pensar y ocuparse de lo que motiva a todo el país.

Graduada en Filosofía, la mayor parte de su experiencia profesional la adquirió en un aula, haciendo razonar a sus alumnos de preuniversitario acerca de las concepciones del Marxismo. Significaron 11 años de debate sostenido "sobre todo en los últimos, cuando me vi precisada a sustentar la validez del proyecto social cubano, desaparecido el campo socialista y la Unión Soviética y comenzando el período especial".

Una breve incursión -apenas 12 meses- como subdirectora de Cultura en Centro Habana, fue la antesala de su estreno en la dirección del Consejo Popular a mediados de 1995.

De la decisión de sus electores y luego de los demás delegados, dependerá su mayor o menor tiempo de permanencia como presidenta de ese eslabón de gobierno, que lejos de alejarla de su especialidad en el magisterio, "me ofrece cada día nuevos argumentos para cuando retorne al aula, por el conocimiento de los problemas nacionales y del mundo que estamos obligados a tener quienes sistemáticamente debemos exigir, fiscalizar y controlar en nombre del pueblo y al mismo tiempo ofrecerle cuanta explicación sea necesaria de nuestro sistema y de las imposibilidades materiales de estos tiempos".

Si no fuera una persona optimista y emprendedora y con capacidad para convencer y motivar a otros, el agobio hubiera sido, quizás, el sentimiento predominante en esa labor suya como presidenta de Consejo. En Los Sitios, en menos de un kilómetro cuadrado, viven más de 28 600 personas y el hacinamiento, el estado precario de muchas edificaciones familiares y sociales -algunas con más de medio y un siglo de existencia- las dificultades en el abasto de agua y en las redes técnicas, conforman las preocupaciones y reclamos de solución cotidianos de las familias.

Un panorama cuya repercusión rebasa el contorno de lo material, para introducirse en la otra complicada madeja de las relaciones de convivencia hacia el interior de algunas familias y entre la vecindad.

No es infundado el optimismo de Regla. "Casi con la misma espontaneidad que aquí se forma un escándalo, la gente responde a las movilizaciones políticas, participa con entusiasmo en las elecciones o atiende a los constructores que reparan sus casas, preparándoles café, merienda o haciendo mezcla y repellando paredes".

Ser promotores de la transformación integral de la localidad, para ella y los demás delegados -la mayoría mujeres, suman 11 de los 19 electos en octubre- implica también emprender y motivar nuevas acciones en el campo de la cultura comunitaria, la recreación y el fortalecimiento de valores humanos. Ahí se inscribe desde la preocupación por el funcionamiento de las escuelas, hasta la atención que se brinda a los ancianos, a las madres solteras y a los muchachos con problemas de conducta.

Los estudios y proyectos para conservar y reparar los inmuebles con la participación de las familias tampoco quedan atrás y se abren perspectivas para un futuro próximo.

"A la gente -afirma- no se le puede hablar en términos medios, ni hacer promesas, esa no es la misión del delegado, aunque siempre estemos prestos a escuchar sus insatisfacciones y sugerencias. Tampoco podemos pensar que la verdad está de un solo lado. Recientemente, por ejemplo, un grupo de familias se quejaban por la falta de agua, la dirección administrativa respondía: asunto sin solución, pero los vecinos repetían lo contrario; entramos a discutir el asunto y ya en ese edificio se restableció el suministro."

Con 36 años, es la única soltera y sin hijos entre los delegados del Consejo, pero no por ello "dejo de respetar el tiempo de los demás para con sus familias, pienso que esa parte de la vida es fundamental y precisa todo tipo de atenciones, como mismo trato de hacer con mi madre y mis demás familiares".

Entre tantos empeños, hay espacios en la vida de Regla para escrutar cada línea de un buen libro, con la devoción de quien pretende aprender y disfrutar sin volver atrás, y donde suene la música, ahí gusta de bailar hasta el final de la fiesta en espera del cansancio que nunca llega. Nacida y criada en Los Sitios, allí se pueden encontrar sobre ella muchas anécdotas, tal vez las que ni ella misma recuerde.


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