El combate de Puerto Moya

Los combatientes del Tercer Frente Mario Muñoz, cumplieron magistralmente la orden del Comandante en Jefe

SERVANDO VALDÉS SÁNCHEZ,
Instituto de Historia de Cuba

DESDE EL 12 de diciembre de 1958, fuerzas del III Frente Mario Múñoz cercaban en la zona de La Aduana, a 10 kilómetros al oeste de Palma Soriano, un refuerzo del ejército batistiano que había logrado evacuar los efectivos destacados en el Aposta-dero de Aguacate y era muy probable el envío de nuevas tropas en su apoyo.

El Comandante en Jefe Fidel Castro se encontraba dirigiendo el sitio a Maffo y realizaba maniobras para tomar Jiguaní, cuando fue informado de la situación. Al instante, ordenó que tropas del III Frente, perteneciente a las columnas 9 Antonio Guiteras y 10 René Ramos Latour, dirigidas por el capitán Félix Duque Guelmes, impidieran el desplazamiento de las tropas del régimen en el tramo de Santiago de Cuba a Palma. Ambas columnas ya tenían experiencia en el ataque a agrupaciones del ejército en movimiento.

Después de reconocer el terreno, Duque se entrevistó con Fidel en el Central América y le informó que existía un punto en la Carretera Central, conocido por Puerto de Moya, que poseía insuperables ventajas tácticas para emboscar con éxito a cualquier tropa.

El 12 de diciembre comenzaron a llegar las fuerzas guerrilleras y de inmediato acometieron el acondicionamiento ingeniero. Se estableció una emboscada escalonada desde el kilómetro 7 al 9 de la Central.

La vía era dominada por elevaciones y en ambos flancos fueron construidas alrededor de 2 kilómetros de trincheras. Los mineros de El Cristo -incorporados a los destacamentos rebeldes- cavaron dos túneles subterráneos e instalaron sendas minas a 50 metros una de la otra.

Al día siguiente culminaron con gran esfuerzo los trabajos ingenieros. Hombres de la Columna 9 ocuparon las primeras posiciones y a continuación se desplegaron los combatientes de la Columna 10. Cerca del poblado de El Cobre fueron ubicados puntos avanzados de observación.

El 14 de diciembre amaneció nublado; los combatientes se mantenían alertas en sus posiciones. Aproximadamente a las 09:00 horas, fue detectado el avance lento de una agrupación compuesta por 3 tanques, 3 compañías de fusileros en medios de transporte y 5 camiones blindados. Todas las fuerzas se pusieron en tensión.

Una vez que la tropa penetró en el centro del área de la emboscada, el propio Duque explotó la primera mina, cuya onda expansiva volcó un tanque T-17 y acto seguido fue detonado el segundo obstáculo explosivo que puso fuera de combate a 2 camiones blindados. Simultáneamente, abrió fuego la fusilería rebelde.

En pleno combate, Duque tomó un tractor que se encontraba en las cercanías y arrastró al tanque volcado fuera del escenario de las acciones, con el fin de emplear sus armas en futuras operaciones.

Pasada la sorpresa inicial, los soldados se desplegaron detrás de los vehículos y empezaron a combatir. En un acto de temeridad, el jefe de los mineros, Nicolás Rodríguez Labrada, "minero Colón" se lanzó hacia el tanque volcado para ocupar las armas y proyectiles de los soldados muertos, cayendo mortalmente herido.

Alrededor del mediodía, una avioneta de reconocimiento sobrevoló el lugar y más tarde, un B-26 inició el ametrallamiento. La proximidad entre las posiciones guerrilleras y del ejército, impidió que la aviación fuera efectiva.

Los soldados de la tiranía fueron cercados y luego de varias horas de combate intentaron desesperadamente forzar las líneas rebeldes, pero el impetuoso ataque guerrillero les cortó la retirada.

En este combate las tropas de la dictadura tuvieron 8 muertos, 51 heridos y una veintena de soldados prisioneros. Por la parte rebelde Nicolás Rodríguez Labrada constituyó la única baja.

Ante el considerable número de heridos del ejército se realizaron gestiones con la Cruz Roja Nacional, la cual a partir del 15 de diciembre los evacuó hacia Santiago de Cuba.

Un cuantioso botín de guerra fue ocupado: 2 cañones sin retroceso, 2 bazukas, un mortero, una ametralladora calibre 30, 61 armas diversas, 40 000 balas y 11 vehículos, de ellos un camión tanque de gasolina.

Tras la victoriosa misión cumplida, el compañero Félix Duque fue ascendido por Fidel al grado de comandante del Ejército Rebelde.

Los resultados de este combate, facilitaron posteriormente la toma del cuartel de Melgarejo -cercano a El Cobre- y junto a la voladura del puente de Venturita, días después, hicieron efectivo el bloqueo a Santiago de Cuba por esa dirección.

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