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 Palestina se sigue desangrando
ELSON CONCEPCION PEREZ
Las
imágenes de aquellos niños palestinos lanzando piedras y enfrentándose hace 11 años a
los bien armados soldados israelíes y que simbolizaran lo que desde entonces se llamó
"intifada", se repiten hoy, en un territorio lleno de promesas pero sin
concreciones claras de soberanía e independencia.
Israel, el mismo estado nacido y criado bajo la tutela de las
distintas administraciones estadounidenses, continúa usurpando territorios palestinos,
con la diferencia que, desde 1987 hasta la fecha, ha levantado nuevos asentamientos
judíos, ha destruido muchas viviendas palestinas en Cisjordania, Hebrón y otras áreas,
y literalmente poco le han importado las resoluciones de la ONU y de otros organismos
internacionales, que exigen su retirada incondicional.
El aniversario de la "intifada", como su mismo
surgimiento, ha sido una jornada más de luto entre la población palestina.
Jihad Ayyad, de solo 16 años, fue de las últimas víctimas de las
balas israelíes al norte de Ramalá, en Cisjordania. Otros 90 palestinos heridos,
también aportaron sangre para fertilizar una tierra que es de ellos y que nunca han
podido habitar como sus verdaderos dueños.
Este viernes, durante una manifestación de solidaridad con los más
de 3 000 palestinos que guardan prisión en cárceles israelíes, soldados de Tel Aviv
mataron a dos jóvenes palestinos e hirieron a otros.
Coincidentemente con esta trágica jornada, el enviado
estadounidense a la zona, Denni Ross, reconoció no haber logrado ningún avance para que
el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu cumpla los acuerdos de Wye Plantation, y
retire sus efectivos previstos para la segunda etapa que ya debió ejecutarse.
Y en medio de esta situación, el próximo lunes llegará a
Cisjordania, por un día, el presidente norteamericano, William Clinton, comprometido ante
el mundo en la búsqueda de una solución a este conflicto.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina,
Yasser Arafat, considera que la visita de Clinton significa, en la práctica el
reconocimiento de la existencia del Estado palestino.
Visitar Cisjordania y Gaza, sin dudas, es un buen gesto, valiente
además. Pero esta situación en Palestina continuará mientras el Estado israelí, armado
y apoyado financieramente por los Estados Unidos, que le brinda algo más de 3 000
millones de dólares anuales en asistencia, no sea obligado, también por el gobierno de
Washington, a abandonar su política guerrerista, terrorista y de ocupación de
territorios ajenos, lo mismo en Cisjordania y otras áreas palestinas, que en las Alturas
del Golán sirio y en el sur libanés. |