 Extenderán uso de
medicamento cubano para tratar la psoriasis
Se trata de la Coriodermina, que
acaba de ser registrada nacionalmente. Tiene una alta
eficacia curativa. Se iniciará un ensayo clínico
controlado en más de 20 Servicios de Dermatología de la
Isla

Un medicamento cubano para el tratamiento de
la psoriasis, la Coriodermina, que solo se expendía en
una consulta experimental del Centro de Histoterapia
Placentaria de Ciudad de La Habana, comenzará a ser
producido en breve a gran escala.
El propósito inmediato es realizar
un ensayo clínico controlado para la extensión de este
producto en el país, y en el cual se incluirán todos
los pacientes psoriáticos que cumplan con los criterios
diagnósticos, a los que se ofrecerá asistencia en más
de 20 Servicios Dermatológicos de la Isla, informó la
doctora
María Amparo Pascual, directora
del Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos.
Según trascendió, el Centro para
el Control Estatal de la Calidad de los Medicamentos
(CECMED) acaba de extender el registro a la Coriodermina,
paso previo para su universalización en nuestro medio y
abre las posibilidades para el registro en otros países.
Desde que en el pasado siglo en
Inglaterra el médico Robert Willan estudió a un grupo
de pacientes portadores de lesiones escamosas de la piel,
que denominó psoriasis, esta enfermedad no había sido
enfrentada tan eficazmente hasta la aparición del
fármaco cubano, que toma su nombre de las raíces
griegas Corion, que significa placenta, y Dermina,
relativo a la piel.
Los estudios preclínicos y
clínicos mostraron que la Coriodermina, elaborada a
partir de un principio activo de tipo graso extraído de
la placenta humana, tiene una alta eficacia curativa en
los pacientes tratados, sin que presente reacciones
adversas.
En el desencadenamiento de la
psoriasis se valora como causa principal el factor
nervioso -estos pacientes en su gran mayoría refieren el
antecedente de haber sufrido un estrés, conflicto o
choque emocional antes de comenzar con los síntomas de
la enfermedad-; sin embargo, los científicos investigan
también factores humorales, inmunológicos, traumáticos
e infecciosos (respiratorios agudos, por ejemplo).
En esta dolencia dermatológica se
produce un incremento en la velocidad de reproducción de
las células epidérmicas.
Normalmente el ciclo de renovación
de la piel transcurre imperceptiblemente cada 28 días.
Con este ritmo de crecimiento las capas superiores de la
piel se van descamando de forma insensible.
El profesor Carlos Miyares Cao,
descubridor de la Coriodermina (entre otros medicamentos
que se extraen hoy de la placenta), indica que en los
psoriáticos la velocidad de reproducción de las
células epidérmicas se acelera, por lo que el cambio de
la piel se origina cada cinco días.
Al generarse esta
"desorganización" se revelan los síntomas de
la enfermedad: una excesiva descamación cutánea y la
presencia de lesiones localizadas en una o varias
regiones del cuerpo (cuero cabelludo, rodillas, codos,
axilas, región inguinal, palma de las manos, planta de
los pies), o en todo el cuerpo como en los casos de la
variedad eritrodérmica.
La característica son lesiones en
forma de placas rojizas, cubiertas de escamas nacaradas
que se desprenden con facilidad. La enfermedad es
crónica y evoluciona por crisis y uno de sus síntomas
más molestos es el prurito o picazón intensa en las
zonas de la piel afectadas.
Informes de la Organización
Mundial de la Salud señalan que la psoriasis aqueja al 2
por ciento de la población mundial, independientemente
del sexo y la edad (generalmente entre los 20 y 40
años), y parece predominar en personas de piel blanca
que habitan en países templados y fríos.
Las terapéuticas paliativas que se
aplican en el mundo se elaboran a base de corticoides;
combinaciones de luz ultravioleta con psoralenos;
derivados de las vitaminas A (ácido retinoico) y D
(calcipotriol), entre otros, medicamentos que inhiben la
reproducción celular, pero con un denominador común:
presentan efectos secundarios para el paciente.
El único tratamiento curativo
inocuo desarrollado hasta el presente es la Coriodermina,
un gel que se extiende suavamente con los dedos, sin
frotar, sobre las lesiones psoriáticas y se aplica
diariamente hasta que desaparece el "brote".
Una vez que esto ocurre, el
paciente suspende el tratamiento hasta que se le presenta
una nueva crisis, momento en el cual debe reiniciarlo con
idéntica disciplina.
El doctor Miyares Cao comentó a Granma
que habitualmente en un tiempo promedio de dos años las
crisis de la enfermedad van desapareciendo
progresivamente y el paciente permanece cada vez más
tiempo con la piel de aspecto normal.
De acuerdo con su experiencia en la
atención de cerca de 3 000 pacientes cubanos y de otros
países, iniciada en 1989, la curación se produce en un
78 por ciento. Otro 11 por ciento puede llevar una vida
prácticamente normal, pues aunque no se curan los
"brotes" les aparecen de forma mucho más
espaciada.
El 11 por ciento restante no
manifiesta reacciones favorables al medicamento en los
primeros seis meses de tratamiento, por lo que no se
considera de utilidad en esos pacientes.
Es importante conocer que al inicio
del tratamiento, a un 30 por ciento de los enfermos se
les produce una reactivación o crisis de la psoriasis,
caracterizada por un enrojecimiento marcado de las
placas, acompañado de una intensificación del prurito y
la descamación, así como el incremento del grosor y
número de éstas.
"Es un signo alentador para la
cura del paciente", subraya el científico cubano.
Este efecto tiene una duración
aproximada de 15 a 25 días. A partir de entonces, los
síntomas comienzan a atenuar, hasta desaparecer
totalmente, tanto las lesiones como el prurito y la
descamación en los 30-60 días siguientes.
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