No utilizan batas médicas ni ejercen directamente la medicina, pero su trabajo es clave para un diagnóstico eficaz y seguro. Se trata de...

Los metrólogos: auxiliares de la Salud

ALEXIS SCHLACHTER

¿Con cuáles elementos asociamos, usted y yo, la salud pública? Si nos piden respuesta inmediata estoy seguro que lector y periodista responderemos, palabras más palabras menos, lo siguiente: médicos, enfermos, enfermeras, medicinas, laboratorios...

Tanto en el pesaje exacto de los niños como al medir la presión arterial, la labor de la Metrología está presente.

Sin embargo, en esta rápida relación, estoy seguro, siempre pasamos por alto a los trabajadores del Servicio de Metrología, de la Oficina Nacional de Normalización, pues, en apariencia, esa ciencia de las mediciones exactas no parece tener vínculo directo con el tema.

Incluso, los metrólogos no utilizan batas o uniformes que los distingan dentro de un hospital. Pero ninguno de los servicios de salud, no sólo en Cuba, sino en todo el planeta, puede ignorar esa disciplina científica; hacerlo implica riesgos muy costosos.

¿Imagina las consecuencias de utilizar termómetros que marquen temperaturas incorrectas; electrocardiógrafos ineficientes; esfigmomanómetros con resultados equivocados? En cualquiera de estos casos ningún médico ni enfermera podría ayudar eficazmente al paciente.

Errores, por pequeños que sean, en tan delicados equipos auxiliares pueden significar la diferencia entre diagnósticos correctos... o equivocados y, en este último caso, todos comprendemos muy bien los resultados.

Y aquí llega el justo lugar de la Metrología dentro del sistema nacional de salud. Sencillamente, detrás de cada evaluación que ayuda a salvar una vida o a mejorar las condiciones de vida de cualquier enfermo, hay un grupo de especialistas en mediciones, cuyo trabajo resulta prácticamente anónimo para el público que asiste a los hospitales y consultorios del médico de la familia.

Son en total 449 trabajadores de la Metrología en todo el país, de ellos una parte con alta calificación, entre los que se cuentan desde ingenieros eléctricos y mecánicos hasta físicos, químicos y matemáticos.

Su labor ha sido destacada dentro del sector de la salud. Solo en lotes masivos de termómetros importados, los especialistas en Metrología han detectado alrededor de un 15 por ciento con defectos en la medición; durante el primer semestre del actual año de 14 000, poco más de 1 200 no calificaron como aptos para el uso y, en consecuencia, las autoridades sanitarias del país han tenido elementos de juicio para posibles cambios en las casas suministradoras.

Otro aspecto clave en la calidad de los servicios asistenciales cubanos tiene mucho que ver con la Metrología, y se trata de la exactitud de los equipos en los laboratorios clínicos, de lo cual depende también una evaluación médica correcta. ¿Y acaso podemos olvidar la tremenda importancia de contar con balanzas analíticas confiables en cada farmacia? Una mezcla inadecuada -por error en el pesaje- puede traer consecuencias indeseables, entre ellas, la inefectividad del medicamento.

La próxima vez, cuando hablemos de salud en el país y sus innegables avances, no pasemos por alto a los metrólogos, fieles ayudantes en la batalla por la calidad en la medicina cubana.

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