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Alí entre amigos


Ana Fidelia y Alí se abrazan como símbolo de admiración entre los dos legendarios.
Miguel Hernández

El tercer día de Muhammad Alí en La Habana, en su misión humanitaria, estuvo marcado por encuentros con deportistas cubanos.

"Desde las Olimpiadas no los veía", dijo Alí a Granma mediante su esposa Lonnie -que lo ayuda a dialogar por su dificultad para hablar a causa del mal de Parkinson- en referencia a Ana Fidelia Quirot, Teófilo Stevenson, Alberto Juantorena y Alcides Sagarra.

El legendario atleta, quien marcó un hito en la historia del pugilismo profesional entre las décadas del 60 y 70, cuando conquistó en tres ocasiones la faja de los superpesados, nos recordó ayer el momento trascendental que significó en su vida el haber sido elegido para encender la antorcha en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Atlanta, seis meses después de su primera visita a Cuba.

Esa noche de julio de 1996, Stevenson fue llamado al centro de la fiesta inaugural entre los más destacados deportistas del centenario de los Juegos, y volvió a encontrarse con Alí en el estadio.

El ex boxeador norteamericano recorrió en la mañana de este jueves el Centro de Alto Rendimiento Cerro Pelado junto a la delegación de organizaciones no gubernamentales estadounidenses que hoy entregará un donativo de medicamentos y equipos para el sistema primario de salud de nuestro país por más de un millón 200 mil dólares.

En ese recinto intercambió también con niños y jóvenes con retraso mental que se preparan para participar en las Olimpiadas Especiales. Luego, los visitantes se dirigieron al Cardiocentro William Soler, cercano a la instalación deportiva.

Alí, 56 años, oriundo de Louisville, Kentucky, se convirtió al islamismo en 1964 -el mismo año en que por primera vez llegó a monarca profesional- y cambió su nombre de Cassius Marcellus Clay por el actual, y en 1967 rechazó integrar el ejército norteamericano que en ese momento agredía a Viet Nam.

Entre las decenas de periodistas extranjeros y nacionales presentes en el encuentro vespertino se volvió a recordar el famoso gesto de Alí cuando lanzó al río Ohio la medalla de oro olímpica conseguida en los Juegos de Roma-60 en la división de los 81 kg, en señal de protesta por la discriminación racial en su país después que le cerraron la entrada por negro a una cafetería.

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