NACIONALES

Maestro, y a mucha honra

En el vórtice de un problema. ¿Qué motivos impulsaron a los que hoy estudian para maestro primario y educador de círculo infantil?


VLADIA RUBIO

"ALGUNOS, cuando les preguntan qué están estudiando, dicen que para defectólogos, psicopedagogos, y otras palabritas complicadas; yo simplemente digo que para maestro, y a mucha honra..."

Esta frase, escuchada a uno de los estudiantes de la Facultad de Educación Infantil Salvador Allende, quedó rondándome mucho tiempo después de haber abandonado aquel lugar. Y de entre las numerosas notas para armar este reportaje, la elegí como punto de partida porque está en el vórtice de una de las problemáticas que afronta el sector educacional: entre bachilleres no abundan los que quieran ser maestros.

Un diálogo abierto con futuros educadores de Primaria y Círculo.

Esta carencia es mayor sobre todo para las provincias habaneras, y particularmente en el caso de educación Primaria y Prescolar. Así que fui al lugar donde se estudian ambas carreras, buscando qué motivaciones habían impulsado a quienes ocupan hoy sus aulas, y también razones e información que aportar a posibles futuros maestros, a sus familias y amistades.

De este modo nos enteramos todos que Dayamí McPherson, en 3er. año de Licenciatura en Primaria, pidió esta carrera en tercera opción porque quería ser bióloga; pero a medida que aumentaba el contacto con los niños en la escuela, empezó a nacerle y consolidársele la vocación, "sobre todo ahora, que acabo de concluir la práctica laboral concentrada. Supe lo necesaria que era viendo el aula que no tenía maestro de Ciencias Naturales y cómo nosotros, aún sin la necesaria metodología, le dimos el frente al quinto grado".

Amílkar Mayquel será uno de los dos primeros varones que se gradúe en Cuba como educador de círculos infantiles. Ahora está en 2do. año de la carrera, pero cuando llegó el primer día de clases, no quería entrar al aula, apenado y preocupado creyéndose el único entre tantas hembras. Para su alivio, al fondo había también otro varón.

Algunos habían sido los percances que enfrentó antes de ingresar en la facultad, empezando porque cuando fue a conocer la carrera que le había sido otorgada, la metodóloga de enseñanza prescolar del municipio, le insistía una y otra vez que aquello era un error, que Amílkar no podía ser él.

La primera práctica la hizo en el círculo Trencito Alegre, de 10 de Octubre, en 6to. año de vida, y allí, la profesora jefa de año le ayudó mucho a una adaptación, quizás más complicada que la que pasan los propios párvulos al ingresar al plantel: tenía que limpiarles las narices a los pequeñines, darles el almuerzo... Al final del período, cuenta que los niños lo cogían de "material de juego" y lo peinaban en la "peluquería", querían pintarle las uñas y ... le decían Seño. Esto último lo cuenta entre risueño y jaranero, e inmediatamente nos aclara que sería por señorito "porque yo estoy bien definido, caballerooo".

"¿Mis amigos?, me han criticado muchísimo, pero eso no me preocupa, aquí sigo, orgulloso de hacer algo que antes ningún hombre había hecho y con el reto de hacerlo hasta el final, y bien. Los niños han llegado a mí y yo a ellos, no cambio mi carrera por nada."

Meiry Ramos, en 3er año de Educación prescolar, escandalizó a todos desde que matriculó en la Lenin, porque a partir de entonces, empezó a repetir que ella sería educadora de círculo. Eso fue lo que pidió en primera opción y con un promedio de 98 puntos.

"Cuando hice la solicitud, mis compañeros del IPVCE me decían que si estaba loca, pero, al igual que mi familia, el director de la escuela me apoyó mucho y me vinculó a una primaria para que fuera familiarizándome. Después, ya estudiando aquí, los amigos que encuentro por la calle me insisten `¿Meyri, pero de verdad te gusta eso?'.

"Entonces aprovecho y les explico que esto también es una carrera universitaria y que mi futuro trabajo será tan útil como el de ellos. He logrado que me respeten y, aún más, que se interesen por qué y cómo aprendemos aquí."

Ronan Cardó Ferrer entró este curso en Educación primaria y comenta al grupo que también él ha chocado con incomprensiones y hasta subestimaciones.

"Pero no me amilano. El otro día iba en el tren hablando con un compañero estudiante de ingeniería, que estaba como mirándome desde arriba; pues le expliqué que sus hijos, cuando le nazcan, tendrán que pasar primero por mis manos para luego hacerse ingenieros, técnicos o cosmonautas. Señores, si no hay maestros, esto no funciona."

PUERTAS ADENTRO

Como parte del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, esta es la única facultad donde se forman maestros primarios, educadores de círculo y también licenciados en Educación especial para la capital, y también tributa, hasta ahora, a La Habana.

Según explicó su recién nombrado decano Rafael Bell, tienen actualmente una matrícula de unos 1 340 estudiantes en curso regular diurno y alrededor de 2 350 en curso para trabajadores. Los planes de estudio para las carreras que nos ocupan cuentan con el componente académico, investigativo y laboral, pilar en que se apoyan y complementan los dos primeros. Diagnosticar, dirigir, comunicar e investigar son de las principales habilidades que adquieren durante los cinco años.

Asignaturas de corte pedagógico, psicológico, metodológico, artes plásticas, música y también otras de carácter optativo como el uso del lenguaje de señas (para el trabajo con sordos) apertrechan a estos futuros educadores para su desempeño ante el pizarrón.

Métodos alejados de la clase tradicional como el video debate, el empleo de reflexiones escritas, sobre todo partiendo de las vivencias individuales, así como técnicas que facilitan la comunicación oral y una biblio-grafía actualizada con el concurso de los profesores, distinguen el quehacer en ese centro de altos estudios donde, entre ciencia y entusiasmo, se fraguan, a mucha honra, los maestros de mañana.


|Home|Internacionales|Nacionales|Deportes|Cultura|E-mail|