NACIONALES

De un diálogo con Ramón Castro Ruz

Otros males que combatir para mejorar la producción cañera

Desaparecer gradualmente los tiempos de la indisciplina técnica y la chapucería


JUAN VARELA PEREZ

Cada vez que regresa de uno de sus extensos recorridos campo por campo, Ramón Castro Ruz, asesor principal del Ministerio del Azúcar y de la Agricultura, trae cosas nuevas, experiencias que sumar y criterios que enriquecen y estimulan el empeño por transformar la producción cañera nacional.
Crítico, pero justo y comprensible, el bien llamado Cañero Mayor utiliza para este diálogo apuntes tomados de análisis y discusiones en el centro del país y sin rodeo va al grano: vi que están empleando mal el sistema de fertilización al utilizarse implementos que afectan las cepas.
-¿Por qué?, le pregunto.

En pleno surco hace una demostración de cómo colocar los tres trozos de semillas con nueve yemas, para la resiembra, a 12 pulgadas de profundidad por el conocido sistema "pata de gallina", antes de nacer los retoños.
-Es que se modificó la abonadora australiana, que aplicaba el fertilizante por ambos lados del plantón; sucede que al implemento le adaptaron dos discos que parte el surco de caña al agregársele una reja que desraiza los plantones por el centro de los retoños para depositar los nutrientes.
"Considero que ese implemento de no modificarse, perjudicará notablemente los nuevos retoños que nacen de las yemas subterráneas que están sobre el rizoma que brota de los renuevos."
Explica Ramón, no obstante, que la dirección de caña del Ministerio del Azúcar trabaja para mejorar el implemento que fertiliza.
Se hace imprescindible por ello continuar laborando con la antigua abonadora F-350 (Australiana) pero acercando más los nutrientes al plantón.
Además del problema señalado, suma otro elemento: indistintamente a la "arrancadera" de caña tampoco resulta conveniente fertilizar por sobre el plantón.
-¿Por qué usted se opone a fertilizar sobre el plantón?
-Se trata de evitar el llamado Quimotaxismo Positivo, un fenómeno fisiológico que ocurre cuando no se entierra el fertilizante a ambos lados, por debajo de las raíces.
-¿Qué sucede entonces?
-Es que el fertilizante no busca las raíces, son ellas las que buscan a los fertilizantes y, al encontrarse estos sobre el plantón, forman un arco donde se "amazacotan", enredándose entre sí en la superficie de la tierra.
-¿Hay más razones técnicas y económicas en este argumento?
-Un plantón después de cortado puede tener entre 15 ó 20 retoños, pero cuando la fertilizadora pasa abriendo el surco con los discos para depositar el nutriente, si solamente arrancara un tocón donde ya viene naciendo el hijo, representaría una demolición de no menos de 140 000 matas de caña en una caballería.
-¿Influye esto en los rendimientos?
-Precisamente por esa razón muchos rendimientos se caen (menos arrobas que las estimadas) a la vez que se pierden enormes cantidades de fertilizantes y otras no se aprovechan bien por la despoblación existente.
El Cañero Mayor aborda un tema que defiende con pasión por lo que representa: la necesidad de resembrar esos campos en sello de mota (que es una semilla ya germinada) de los mismos plantones viejos; si se hace detrás del corte se puede resembrar semilla troceada con yema, en huecos de 12 x 12 de ancho y largo, además de 12 de profundidad.
Aclara, en cambio, que en ambos casos debe utilizarse la cachaza, según sale del central, con el 70 por ciento de humedad (de no existir esta en el campo). Aconseja emplear siempre la cachaza por los nutrientes que contiene y, además, precipita el nacimiento de las semillas troceadas o de la mota, al formar una especie de función hidrotérmica que precipita la germinación.
Se muestra convencido que el MINAZ -en plena etapa de reorganización- logrará una solución que sea efectiva para evitar esos errores. Al respecto pone sobre el tapete de este intercambio un tema que igualmente defiende con extrema pasión: el cultivo.
-Después de cortarse el campo lo primero es la subsolación profunda (entre 30 y 40 centímetros) para erradicar la compactación que se origina por el peso de la maquinaria de la cosecha.
"Y sin perder tiempo pasar la grada múltiple para que el sol y el aire no resequen las `heridas' que produce el subsolador y evitar así el escape de la humedad de los suelos. Una tercera fase en este programa es la resiembra y la cuarta, limpiar los hilos de los surcos (liberarlos de malas hierbas) y descepar otras gramíneas para que no se traguen los nutrientes."
-Me habla de Iatrogenia ¿qué significa?
-Se llama así el fertilizar un campo donde empiezan a salir las malezas cortadas por las combinadas, que son las que primero se apoderan de los nutrientes adquiridos en divisas. Por tanto la fertilización es el quinto paso que debe realizarse.
-¿Algo le preocupa?
-Sí, en nuestros recorridos hemos visto fertilizar antes de aplicarse los beneficios antes enumerados y quien no cumpla esas indicaciones no está en capacidad de dirigir las grandes inversiones que se dedican al cultivo de la caña para incrementar la producción azucarera.
Hay una sexta operación que él no quiere relegar: mantener el cultivo de desyerbe. Para ello puede emplearse el azadón o el arado número uno de vertedera, movido por una yunta de bueyes.
Recuerda que un solo buey, tirando de un arado de 3/4 o con una cultivadora de tres palitas, es sumamente útil y productivo. Este experimentado cañero defiende el criterio que muchos comparten: el mejor fertilizante que necesita la caña es liberarla de las malas hierbas y no gastar recursos en herbicidas, y defoliantes totales, que pueden utilizarse en otros cultivos también importantes.
Algo tan vital como el regadío no podía escapar de este diálogo: "Hay que luchar para poner en funcionamiento todos los sistemas de riego construidos por la Revolución y mantener los drenajes para que las plantaciones no padezcan por los hongos y la pudrición de las raíces ocasionados por las aguas estancadas.
-¿Si lo señalado por usted se cumple, avanzaremos en la producción cañera?
-Confío en eso. La vida demuestra que son principios técnicos y organizativos elementales para alcanzar esos objetivos. Deben desaparecer gradualmente los tiempos de las indisciplinas técnicas y la chapucería para darle paso a una nueva era. Caudal de conocimientos hay, y en el MINAZ abundan los especialistas capaces, laboriosos y consagrados que, bien orientados y dirigidos, responderán de la mejor forma: con resultados productivos.


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