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La langosta decide en la Pesca
Se trabaja integralmente para elevar la captura, sin perjudicar el desarrollo de la especie
Emilio del Barrio Menéndez
Dentro de los planes del Ministerio de la Industria Pesquera para este año, el más importante por su relevancia económica y complejidad es, sin duda alguna, el de la langosta. Se trabaja para crecer en 2 000 t de un año para otro, preservando el futuro del preciado recurso natural.
Todas las clavijas para garantizar esos propósitos se ajustan desde ya -aun cuando no ha concluido la temporada pesquera iniciada en 1997-, para comenzar la campaña de este año con el máximo posible de condiciones materiales y organizativas capaces de favorecer la captura de 11 100 t del crustáceo, su procesamiento, comercialización y cobro.
El volumen total de lo que se pretende pescar -adicionándole el valor agregado en la industria-, es igual, en ingresos, al 78 por ciento del monto en divisas frescas que los trabajadores del mencionado organismo están comprometidos para aportar a la Caja Central del Estado al cierre de este año: 170 millones de dólares.
Y en función de ello hoy todas las embarcaciones están pescando con intensidad en las zonas langosteras para aprovechar el poco tiempo que queda ante el establecimiento de la veda. Y no solo los pescadores habituales, también en el mar, junto a ellos, jefes, funcionarios, científicos y especialistas del sector, dando así continuidad a la Operación Todo por la Victoria, la cual se inició en noviembre de 1997.
Justamente una rigurosa veda, cuya duración oscilará entre 97 y 90 días, entrará en vigor escalonadamente a partir del 22 de febrero en la primera zona regulada y el 15 de marzo en la última de ellas.
El estricto cumplimiento de la veda es vital no solo para enfrentar un levante con mayor preparación y producción, sino que es esencial para la protección de la reproducción de la especie y su permanencia en el tiempo como recurso exportable seguro.
Paralelamente se ha montado una organización operacional para cuando se reinicie la campaña, la cual tiene como elementos distintivos, entre otros, dotar a cada barco con la diversidad de artes de pesca necesarios para capturar en cualquier condición -fijos, de corrida y levables-, así como establecer los relevos de tripulantes en plena campaña, y así convertir a cada día-mar, en verdaderas jornadas efectivas de pesca.
El trabajo de preparación en marcha contempla, a su vez, medidas para disminuir los tiempos de travesías en los traslados hacia las industrias y la cantidad de manipulaciones del animal, aspectos estos los cuales perjudican la calidad del producto y, por tanto, el rendimiento industrial, indicador decisivo pues, a mayor eficiencia en las plantas procesadoras, más ingresos con menos volumen de materia prima.
Y por supuesto, dentro de las acciones se encuentran y con alto rango de prioridad, la eficacia de la gestión comercial, la cual debe permitir elaborar un plan detallado de ventas y junto a él un efectivo trabajo financiero.
El asunto es, en esencia, pescar, preservando el futuro de la especie, procesar, con alto rendimiento, comercializar con todo rigor y cobrar oportunamente. En cada uno de los cuatro elementos del todo, se está trabajando desde que arrancó el año.