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La moraleja del grano de maíz
¿Por qué no avanza más el proceso de perfeccionamiento de las Cooperativas de Crédito y Servicios, cuyo impulso se reclama en la Resolución Económica del V Congreso del Partido?
RAISA PAGES
EN NUESTRO país existen 2 800 Coo-perativas de Crédito y Servicios (CCS) entre cañeras -más de 500- y no cañeras, que son el grueso. Estas entidades agrupan a 150 000 productores individuales.
La ANAP comenzó un proceso de perfeccionamiento -desde hace ya algunos años- en estas cooperativas, para que asumieran los principios acordados desde su constitución, de manera que dispusieran de personalidad jurídica propia, manejaran una cuenta de operaciones y medios colectivos; y los contratos con el Estado se realizarán, también, en representación de las CCS y no de forma aislada.
Si bien el proceso con las CCS, no recibió el apoyo necesario hace algunos años atrás, la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa hacía insoslayable avanzar más, debido a que los medios y equipos del Estado fueron traspasados a esas nuevas formas de producción.
Las empresas estatales no podían mantener las prestaciones de servicios a cada campesino por separado, no sólo porque no manejaran recursos, tractores y otros medios motorizados, sino porque las funciones de esas entidades también habían cambiado con la creación de las UBPC.
Necesariamente había que reorganizar las CCS para que se convirtieran en verdaderas cooperativas de crédito y servicios, porque de hecho sólo tenían de cooperativa el nombre, debido a que los contratos con el Estado, las prestaciones de servicios y la distribución de medios e insumos se realizaba de forma individual, con la consiguiente dispersión. Por muchas estructuras que durante estos años se han creado para atender al sector cooperativo-campesino, ninguna ha sido totalmente efectiva, precisamente porque es imposible prestarles atención individual a 150 000 productores.
En el primer encuentro nacional de presidentes municipales de la ANAP y jefes del sector cooperativo-campesino a esa instancia local, efectuado en Cabaiguán, quedó evidenciado que cuando se les explica bien a los campesinos qué es el fortalecimiento de las CCS, éstos enseguida entienden los beneficios.
Bien lo demuestran los resultados de las primeras que se incorporaron a esta tarea y las más de 300 -221 no cañeras- que en todo el país han concluido el perfeccionamiento. En todas se constata aumento de la producción, más ventas al Estado y mejor explotación de la tierra.
El fortalecimiento posibilita que los campesinos se dediquen más a su trabajo y no pierdan tiempo gestionando insumos, servicios y el transporte para el acopio de sus producciones. Además, todos los productores de CCS perfeccionadas se sienten mejor atendidos, lo cual influye positivamente en la actitud diaria de su quehacer.
Los propios presidentes de las CCS, aunque formalmente lo eran, no podían desempeñar sus funciones porque debían trabajar en sus respectivas fincas, de donde sacan su sustento. No son cuadros profesionales, sino líderes campesinos, por su prestigio en la zona.
Cuando las CCS contratan un administrador, un económico -si se precisa para operar fondos financieros colectivos- y un representante-vendedor en el mercado agropecuario, remunerados todos por los propios productores, los campesinos pueden concentrarse más en sus tareas cotidianas. Además, esas cooperativas fueron aprobadas como unidades empleadoras por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Algunos pensarán que, en momentos de tantas limitaciones, de dónde salen estos medios, pues bien del parque actual de maquinaria, dado que muchos permanecen desactivados y los propios campesinos buscan las vías para ponerlos de alta, con sus inventivas e iniciativas.
Pero si la idea es tan buena ¿por qué no avanza más en todo el país? ¿Por qué unos territorios acogen mejor esas concepciones y otros no la impulsan?
Orlando Lugo, presidente de la ANAP, se preguntaba esto en el encuentro y él mismo respondía: "Hay nudos y nuditos que entorpecen el desarrollo de las fuerzas productivas. Mentalidades que no se adaptan a los nuevos tiempos".
"El problema no está entonces en si hay o no los medios materiales, sino en el convencimiento de los cuadros y funcionarios que deben explicar y persuadir a aquellos que no entiendan bien el proceso,aprobado en la Resolución Económica del V Congreso del Partido."
En mayo próximo, la ANAP se propone saludar el aniversario 39 de la Primera Ley de Reforma Agraria con el primer encuentro nacional de cooperativas de crédito y servicios. La idea es que asistan representantes de 500 CCS fortalecidas, pero Lugo aclaró que esto no es una carrera olímpica, porque no "queremos fortalecimiento en papeles sino desde el punto de vista práctico, con resultados concretos. Si no aumentamos la producción, precisó Lugo, e incrementamos los alimentos para el pueblo, de nada valdría este proceso".
Los ministros de la Agricultura y del MINAZ han dado su total respaldo a la ANAP en este proceso, pero los primeros que deben estar convencidos de esta tarea son los dirigentes y cuadros locales. Escuché una anécdota en el encuentro campesino, contada por Juan Antonio Díaz, primer secretario del Partido en Sancti Spíritus, el territorio que más avanzado está en el perfeccionamiento de las CCS:
"Un hombre se creía que era un grano de maíz y no quería salir de su casa por terror a que se lo comieran las gallinas. Después de estar en manos de sicoterapeutas, el enfermo dijo estar curado: Doctor, ya estoy convencido de que no soy un grano de maíz, afirmó. Le dieron el alta en la clínica y cuando el médico pensó que todo iba bien, vio venir al hombre corriendo aterrado. ¿Qué pasa?, le preguntó. "Doctor, yo estoy plenamente convencido de que no soy un grano de maíz, pero lo que no sé es si el gallo que está allá fuera lo sabe".
Pensemos en la moraleja de este cuento.