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Mala noticia para los interesados
El fast track y el ALCA rebajados de categoría
Joaquín Rivery
Los países de América Latina que habían puesto esperanzas en incorporarse al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y los que apostaban por una creación acelerada del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), vieron congelarse sus expectativas con la última intervención de la Secretaria de Estado norteamericana ante el Congreso.
Madeleine Albright presentó ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado las prioridades del gobierno, y entre ellas no apareció la solicitud de la Casa Blanca para que el Congreso apruebe la utilización del llamado fast track (vía rápida), un instrumento sin el cual los emisarios del presidente William Clinton no pueden negociar acuerdos globales.
La vía rápida es un mecanismo que permite al Presidente de Estados Unidos conveniar acuerdos con otros países y presentarlos ante el Congreso sin que éste tenga la posibilidad de reformar partes del documento adoptado. Solamente puede aceptarlo o rechazarlo íntegramente.
Desde hace bastante tiempo Clinton viene prometiendo a Chile que obtendrá el fast track para emprender inmediatamente conversaciones con el fin de que la nación sudamericana ingrese en el TLC formado por Estados Unidos, Canadá y México.
De la misma forma, el mandatario norteamericano había estado apurando a los países de América Latina para comenzar rápidamente las negociaciones sobre el ALCA, pero las condiciones presentadas por los propios norteamericanos no habían dejado avanzar el tema.
Hasta hace poco incluso se manejó que Clinton lanzaría las negociaciones en la próxima Cumbre de las Américas, un evento réplica del efectuado en Miami en 1994, precisamente cuando apareció por primera vez la idea del ALCA.
Clinton ya fracasó el año pasado, cuando la oposición de los legisladores a la vía rápida obligó al gobierno a retirar la moción del Congreso antes de que fuera derrotada.
Ahora, al presentar las prioridades de la política exterior de la Casa Blanca, la Secretaria de Estado se detuvo en la ampliación de la OTAN, la petición de fondos para fortalecer el Fondo Monetario Internacional, la deuda con Naciones Unidas, el conflicto con Iraq, pero la vía rápida solo tuvo una rápida mención.
A juicio de los observadores, esto significa que el gobierno norteamericano aplaza el tema, que más adelante puede ser todavía más complicado, a medida en que Estados Unidos entre en la campaña electoral para la renovación del Congreso.
Todo parece indicar que los aspirantes latinoamericanos al TLC y al ALCA tendrán que esperar.