Eliminadas este año la rubéola y la parotiditis

Nuevos logros en la prevención de enfermedades trasmisibles y mayores seguridades para la familia cubana

José A. de la Osa

La eliminación este año en nuestro medio de dos enfermedades prevenibles por vacuna -la rubéola y la parotiditis (paperas)-, al decir de los especialistas constituye un nuevo logro de la salud pública, lo que se traduce en nuevas seguridades para la familia cubana que siente protegida la vida de sus hijos.

De acuerdo con las regulaciones de los organismos internacionales, para ser declarada eliminada una enfermedad deben transcurrir tres años sin la aparición de un solo caso.

En cuanto a la rubéola, el último caso se reportó en Matanzas en abril de 1995 en un niño de tres años; y de parotiditis fue en un menor de ocho, el 18 de agosto del propio año en el municipio Santiago de Cuba.

Con anterioridad, en 1996, Cuba había sido declarada también territorio libre de sarampión. El último caso ocurrió en julio de 1993.

El programa de protección contra esas tres enfermedades se implantó en 1988, y en un breve lapso fueron eliminadas, lo que según informes de organismos de las Naciones Unidas, no ha sido logrado por ninguna otra nación del mundo, ni desarrollada ni subdesarrollada, de los 215 países y territorios adscritos a la Organización Mundial de la Salud.

Desde que se iniciaron las campañas masivas de vacunación en 1962, se han erradicado cinco enfermedades: la poliomielitis, la difteria, el sarampión, la rubéola y la parotiditis; dos complicaciones severas, la rubéola congénita y la meningoencefalitis posparotiditis y una forma clínica que es el tétano neonatal.

El síndrome de la rubéola congénita en sus ciclos de epidemia (cada siete años) dejaba un saldo de alrededor de 1 200 niños con malformaciones congénitas, un 50 por ciento de las cuales se localizaba en el corazón.
El tétanos en todas las edades dejó también de constituir un problema de salud. Hasta ayer se registraban tres casos en los más de 11 meses transcurridos de este año.

Antes del triunfo de la Revolución en 1959, morían todos los años cerca de 300 niños sólo como consecuencias de enfermedades prevenibles por vacunas.

El profesor Miguel Galindo, quien dirige el Programa Nacional de Vacunación del Ministerio de Salud Pública, en declaraciones a Granma dijo que la tos ferina no constituye tampoco hoy un problema de salud. No se reporta un solo caso en el presente año.

La meningitis meningocóccica B mantiene una reducción de un 98 por ciento de la morbilidad (frecuencia) y un 93 en la mortalidad, luego del período vacunal.

Asimismo, se ha producido una reducción del 53 por ciento de la morbilidad por hepatitis B en los menores de 15 años.

En nuestro país ha sido vacunada ya toda la población menor de 18 años contra la hepatitis B y los grupos de riesgo, entre ellos médicos, enfermeras, trabajadores de bancos de sangre. Son en la actualidad unos 3 millones las personas inmunizadas y más de 8 millones las dosis aplicadas.

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