El sepelio de Calixto García constituyó una afrenta
a la dignidad de nuestro pueblo.

Ultimo agravio yanki al General Calixto

Doctor SANTIAGO CUBA FERNANDEZ

El 11 de diciembre se conmemora el centenario de la muerte del Mayor General Calixto García Iñiguez, prominente héroe de la Paria, cuyo brazo estuvo siempre presente en todas las guerras contra el colonialismo español.

Bien se conoce el agravio de que fue objeto, y con él todo el pueblo de Cuba, cuando las tropas intervencionistas norteamericanas le impidieron la entrada a Santiago de Cuba al frente del Ejército Libertador.

Pero existe un hecho relacionado con la vida -más bien con la muerte- del insigne patriota que no ha sido suficientemente divulgado y que se inscribe en el marco de la actitud prepotente y discriminatoria que los gobernantes norteamericanos y sus representantes han mantenido a través de la historia hacia el pueblo de Cuba.

Calixto García falleció en Estados Unidos y su cadáver fue trasladado posteriormente a Cuba para que recibiera honrosa sepultura en la tierra por la que tanto luchó.

Los restos del Mayor General fueron expuestos en la Casa Consistorial de La Habana y ante él desfilaron silenciosamente en señal de respeto sus compañeros de armas de las guerras de Independencia y una nutrida representación del pueblo.

El entierro, que constituyó la más concurrida manifestación de duelo por la ciudad de La Habana, fue fijado para el siguiente día. La organización del cortejo quedó a cargo de una comisión integrada por el general Ludlow, en representación del Gobernador militar norteamericano y los señores Lacoste y Mora, cubanos, designados por la intervención como Gobernador y Alcalde de La Habana, respectivamente. Según lo acordado, el orden de la comitiva del sepelio sería el siguiente: en primer lugar los familiares y tras ellos las autoridades norteamericanas y la Asamblea Cubana, después el pueblo, que acudió multitudinariamente. Finalmente el Ejército Libertador y las tropas norteamericanas, que rendirían los honores correspondientes a la jerarquía del Mayor General. Parecía razonable dada la situación imperante en la Isla en esos momentos, pero... las cosas sucedieron de diferente manera.

Al pasar el coche que conducía al gobernador militar norteamericano John Brooke para ocupar el lugar que se le había asignado en la procesión fúnebre, un nutrido grupo de tropas de caballería que formaban su Estado Mayor lo siguió y quebrantando lo acordado y atropellando a cualquiera que se le interpusiera, se situaron inmediatamente después de los familiares, dejando muy atrás a la representación del gobierno cubano -que aún en esos momentos no se había disuelto- y por supuesto al Ejército Libertador, que quedaba prácticamente solo al final del cortejo.

Lógicamente los miembros de la Asamblea Cubana, en primer lugar el general Fernando Freyre de Andrade, que la presidía, reaccionaron enérgicamente. Pero lo jefes militares norteamericanos no hicieron caso alguno de la protesta cubana y, por el contrario, respondieron groseramente.

Frente a esta situación el Secretario del Ayuntamiento -siempre hay un ingenuo- decidió trasladar la queja al general Brooke, el cual con la insolencia típica de un militarote yanki, se limitó a responder: "Es mi orden".

Ante tamaña afrenta, que era evidente ya no se trataba de una extralimitación del Jefe de caballería, sino de una orden del propio Gobernador militar, los miembros de la Asamblea decidieron retirarse del Cortejo y con ellos toda la representación cubana, lo que fue obedecido de inmediato por los generales y oficiales y las tropas del Ejército Libertador presentes.

De esta forma, el glorioso General Calixto descendió a su postrer morada recibiendo el último agravio que le infería el ocupante imperial, que lo fue, bajo diversas modalidades, hasta el Primero de Enero de 1959 en que la Revolución le puso fin. Así quedaba al pueblo de Cuba toda la vida para desagraviar y rendir honor al ilustre Mayor General Calixto García.

Santiago de Cuba

Inauguran monumento al Mayor General Calixto García Iñiguez

Orlando Guevara Núñez

ju1-3.jpg (5744 bytes)SANTIAGO DE CUBA, Ciudad Héroe de la República de Cuba.-Un monumento dedicado al Mayor General Calixto García Iñiguez fue inaugurado ayer en el área aledaña al Arbol de la Paz, sitio cercano a la loma de San Juan, donde hace cien años fue firmada la capitulación del poder colonial español sin la participación del Ejército Mambí que lo había derrotado.
La obra monumentaria está integrada por tres pedestales de mármol portadores de seis placas de bronce donde aparece el texto íntegro de la carta dirigida por Calixto García -segundo jefe del Ejército Libertador cubano-, a William Shafter, general en jefe del Ejército de los Estados Unidos, el 17 de julio de 1896, protestando por la exclusión hecha al Ejército Libertador.

"No somos un pueblo salvaje -expuso entonces- que desconoce los principios de la guerra civilizada, formamos un ejército pobre y harapiento como lo fue el ejército de vuestros antepasados en su guerra noble por la independencia de los Estados Unidos de América, pero a semejanza de los héroes de Saratoga y Yorktown, respetamos demasiado nuestra causa para mancharla con la barbarie y la deshonra".

En otro pedestal aparece un relieve escultórico del rostro del héroe mambí. "Del pueblo holguinero a la heroica Santiago", reza una dedicatoria situada en el reverso de uno de los elementos, en razón de que las placas fueron fundidas en esa hermana provincia, tierra natal del luchador.

Manuel Fernández Carcasés, presidente de la filial santiaguera de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, en las palabras centrales de la actividad -dedicada al centenario de la muerte del insigne patriota- rememoró los méritos del Mayor General mambí y el valor histórico del monumento, como una forma de "honrar a los héroes que nos acompañan en los combates y las victorias de estos tiempos".

Tras develar la placa de la efigie de Calixto, el primer secretario del Partido en la provincia e integrante del Buró Político, Juan Carlos Robinson Agramonte, dialogó con un grupo de pioneros asistentes a la ceremonia, a quienes exhortó a visitar el lugar, conocer y poder explicar la historia de aquel hecho, dedicar a los héroes el homenaje de todos los días y venerar a nuestros muertos e inspirarse en ellos para seguir luchando.

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