 Badminton nacional
A "camisa quitada" se habló del futuro
Coro Wong
La inclusión por primera vez en la historia de dos badmintonistas
femeninas, Yesenia León y Dayanis Alvarez, en la relación de los candidatos a mejor
atleta del año en Cuba, fue considerada como un reconocimiento a los éxitos alcanzados
durante el año por este deporte.
Así se destacó ayer durante la reunión anual -a "camisa
quitada" en el más sano sentido de la frase- de la Federación Cubana de Badminton
en la sede del Comité Olímpico Cubano.
Se destacaron las insuficiencias de este año, la gran mayoría por
parte de la Federación -así se reconoció-, pero también el inconveniente del
funcionario provincial que atiende dos disciplinas, badminton incluido, "porque para
algunas mentes seguimos siendo la última carta del juego de barajas", dijo Miguel
Díaz, presidente de la Federación Cubana.
Desde 1994 esta disciplina deportiva lucha denodadamente por un
espacio en el espectro local, y ya hoy puede exhibir algunos logros en la arena
internacional, que lejos de provocar "delirios", han servido para ir despacio,
con mejor visión del asunto y mantener viva la idea de tocar el corazón del cubano.
Pero no solo lo malo afloró. También se habló de hechos
significativos en 1998 que, con independencia de los resultados del CAREBACO y del
Panamericano de México, han puesto en orden algunas cosas internas.
Destacan la realización de los Festivales de Habilidades en edades
tempranas y su importancia para el ulterior desarrollo; la creación del área en el
Palacio de Pioneros Ernesto Che Guevara, clasificada como la mejor de las ocho que el
INDER mantiene en ese centro, y la posibilidad de contar con dos árbitros
internacionales, Alexis Ramírez y Enrique Charadán.
Pero si 1998 se consideró el año más brillante para esta
disciplina, el de 1999 debe ser mucho mejor porque a pesar de los inconvenientes lógicos
de estos tiempos y de que aún le falta mucho camino por recorrer -esperamos que las
barreras mentales desaparezcan-, existe en sus especialistas, técnicos y preparadores el
interés, la entrega y la pasión, tríada espiritual que durante años ha mantenido al
deporte cubano en lugar mundial privilegiado. |